Cultivo ilegal de la Coca. Consecuencias y soluciones.

Erythroxylum coca, kuka(Quechua), la hoja de coca o simplemente la coca es una planta ancestral que proviene de los Andes Amazónicos en Perú. Fue usada desde tiempos inmemoriales por muchas culturas prehispánicas. Esta planta se puede cosechar múltiples veces en el año. En  Perú se cosecha alrededor de seis veces al año en la zona del Alto Huallaga.  Puede crecer casi en cualquier tipo de suelo, no necesita de abundante agua y es capaz de soportar la sombra de los árboles más grandes de la Amazonía. Tiene, además, muchísimas propiedades medicinales, farmacéuticas e incluso de adelgazamiento según estudios realizados en la universidad de Harvard.  ¿Cuál es, entonces, el problema con esta planta tan rica?

El problema no es la planta, ni sus hojas, el problema es uso ilegal que se le da a su exagerado cultivo. El problema son todas las decisiones que tomamos que de una u otra manera contribuyen con el círculo vicioso del cultivo en exceso, producción y tráfico de drogas que se hacen a partir de esta planta.

Actualmente, contamos con más de 2 millones y medio de hectáreas deforestadas para el cultivo ilegal de coca desde principios de los ochenta y casi 62 mil hectáreas de cultivos ilegales de coca instalados en las 25 cuencas cocaleras monitoreadas el año pasado por la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas para la lucha contra el Delito y las Drogas),  somos uno de los principales productores cocaleros del mundo según los datos de DEVIDA (Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas).

Podemos observar que es una cadena, que no muere en la venta ilegal del cultivado destinado a las drogas, sino que acarrea problemas estructurales en la sociedad,  ya que los aspectos relacionados a la fabricación de drogas que son parte de la cadena de tráfico y consumo, generan economías que dependen del negocio del narcotráfico y causan mayor empobrecimiento de los agricultores, profundos daños al ecosistema, y la distorsión de valores y tradiciones de nuestras culturas. Sin mencionar la muerte, drogadicción, mafia y una serie de daños que se causa fruto de esta actividad y no solo a los involucrados directamente sino que se extiende a cada vez más personas, corrompiendo no solo autoridades sino también jóvenes y sus familias.

Según la DIDANDRO (Dirección Especializada Antidrogas de la Policía Nacional del Perú) el año pasado se incautaron alrededor de 13 y 17 toneladas de pasta básica y cocaína respectivamente, cifras que se vienen incrementando con el paso de los años, lo cual rescata la efectividad de los incautadores, pero no nos dice mucho sobre la producción actual.

Debemos enfrentar este problema integral y decididamente ya que los problemas de producción, tráfico ilícito y consumo de drogas son cada vez mayores y se han convertido en un problema creciente de nuestro país como obstáculo para la paz y la democracia.   Tan es así que, hemos encontrado que según DEVIDA, en su encuesta de Prevención y consumo de setiembre de 2009, el consumo de cocaína en la población escolar de zonas productoras como San Martín, Huánuco, Ucayali, Junín, Ayacucho y Madre de Dios se ha incrementado en más del 100%., con lo que se ve afectada la perspectiva de nuestro futuro inmediato pues involucra a niños y adolescentes que serán nuestros futuros representantes.

Como vemos, estos actos no solamente perjudican al ambiente y a la economía con la depredación de bosques y creación de mercados clandestinos respectivamente, sino que atentan contra los propios hijos y familias de sus productores, es una actividad autodestructiva, y es eso lo que nos mueve a analizar las razones que llevan a la efectuar estos actos.

Probablemente, las personas que participan de esta cadena productiva provengan de pueblos que han sido azotados por el terrorismo, que han sufrido de violencia en exceso, que aún batallan contra el hambre a diario y que gracias a innumerables factores que hicieron que no llegáramos a ellas para llegar a ellas, se sintieron olvidadas, son comunidades que han perdido la esperanza y que la necesidad les ha hecho borrar el delgado límite entre lo bueno y lo malo.

Por lo general, en las zonas donde están los cultivos, lo único que se ven son los cultivos, es decir, es una señal clara de la escasez, no solo de bienes y servicios, sino de la cultura y valores que harían crecer el desarrollo humano de esas zonas. Es esta escasez la que los ha hecho presa fácil de los narcoterroristas que lamentablemente aún se esconden en los más apartados lugares de nuestra geografía y que son quienes les dan dinero por adelantado para poder comprometer y presionar a la población que convencen,  haciendo con esto de la coca un cultivo altamente rentable y haciendo partícipes a los pobladores no sólo del cultivo ilícito sino también cómplices en el tránsito ilegal de insumos y drogas.  Asimismo, es muy probable que en estos lugares la droga sea barata y de fácil acceso, por lo que como ya se mencionó, su consumo en escolares casi se ha duplicado.

No sabemos con certeza cuántos fueron víctimas de su propia ignorancia, tampoco si los que cooperan lo hacen porque fueron sometidos bajo métodos violentos o porque fueron manipulados ideológicamente, pero no todo está perdido, existen aún poblaciones nativas que a pesar de su estado conservan su integridad y no están de acuerdo con los cultivos ilícitos de coca, por lo que han sido despojadas de sus tierras y se han visto en la necesidad de emigrar, por ejemplo, en Aguaytía, los indígenas  pidieron explícitamente la erradicación de los cultivos de ilícitos de coca pues alegaron que unos invasores les habían quitado sus tierras para dicha actividad, erradicación que fue llevada a cabo por el CORAH (Proyecto Especial de Control y Reducción de Cultivos de Coca en el Alto Huallaga).

 A pesar de que algunos ya deben haberse dado cuento de las consecuencias de su actuar, no sería justo afirmar que todos lo hayan hecho, sería creíble también que el dinero recibido haya resultado suficiente para acallar la conciencia frente a los crímenes que atestiguan o que ya no saben cómo romper el vínculo que los une a sus líderes.  Hay que darnos cuenta de que, si bien participar en la cadena productiva de la droga puede comprar alimentos y satisfacer necesidades básicas, no es una alternativa viable de desarrollo.

Así debemos tomar en cuenta y tener claro que si bien un gran sector de agricultores que contribuyen a acrecentar este mercado negro de la droga probablemente lo hagan por necesidad, obligación violenta, amenazas, etc; están presentes también en este mercado los grandes delincuentes y mafiosos quienes lejos de la necesidad, actúan quizá en plena conciencia del mal causado pero a quienes importa tan solo el enriquecimiento propio, a costas incluso de la vida de otras personas.

Por estas razones, pensamos que se necesita ejecutar un plan agresivo en la erradicación de los cultivos ilegales de coca y que se promueva los cultivos alternativos tales como el café y el cacao, cuya demanda interna y externa ha venido creciendo. Aunque el punto en contra para esta solución es que no son cultivables en cualquier suelo, con un poco de apoyo se podría adaptar la tierra o instalar sistemas de riego. También podría cultivarse palma aceitera para la elaboración de biocombustible o piguayo para la exportación de palmitos, y así, con el tiempo dejar de exportar solo los frutos sino también crear empresas de productos  manufacturados.

Como otro punto negativo contra la siembra alternativa de otras plantas tenemos que en muchos casos el pago por kilogramo de hojas de coca que oferta el narcotráfico es mayor al que pagaría el mercado legal de la misma planta u otras, como lo que proponemos. Es ahí donde deben tomarse medidas de facilidad para legalización de sembríos alternativos, facilidades y diversas medidas que permitan, en suma, vencer esta oferta ilegal. Por otro lado no sería en vano concientizar a las poblaciones del beneficio de paz, tranquilidad y seguridad que ofrece el mercado legal. Por su puesto que las personas siempre van a sentir esta diferencia y la van a preferir. Por ello el estado debe estar a la altura de poder brindarlas.

Pero la tarea es mucho más que eso, se debe buscar la integración de estas poblaciones con educación, salud e infraestructura, lo que permitirá que encuentren sus propias formas de desarrollo y que adopten una actitud alerta y preventiva frente al consumo y fabricación de drogas ilegales.  Asimismo, debería buscarse la forma de crear mecanismos de protección y rehabilitación para los que quieren dejar de cooperar con esta cadena para que puedan pasar a formar parte de la formalidad, pero sobre todo luchar por preservar a la familia como núcleo de la sociedad.

De igual manera, debemos entender que esto es un círculo vicioso, y ya que hemos visto el lado de la oferta, veamos ahora el lado de la demanda. Tenemos una crisis de cultura en la que a algunas personas solo les interesa lo divertido, lo excitante y lo fácil, pero no todo tiene que ser así, entonces se abruman, se aburren y como carecen de formación en valores, busca escapes ilógicos y banales, como las drogas, lo que lleva a que se denigren como personas, que en lugar de perfeccionarse en virtudes, han caído en el vicio.

 Se debe tomar un enfoque integral de prevención y rehabilitación con abordaje multidisciplinar de acuerdo a los objetivos nacionales y a la dinámica que  impone  el trabajo de reducción de la demanda de drogas ilegales.

Antes mencionamos también a las familias pero tal vez no con el énfasis deseado, la familia tiene el objetivo de formar y sostener a la persona humana,  de formarla en  libertad, consciente de que es un ser individual y social a la par, consciente de que es fruto de la creación de Dios.  Así, pues vemos cada día más que las familias son desgarradas, ya que es este ambiente de conflictividad y desarmonía social en donde crecen los puntos de consumo de drogas.

Por todo lo que hemos visto, vale la pena resaltar la importancia de una formación de la conciencia ética como vía para evitar estos actos ilícitos, tanto para el que produce como para el que consume.  La ética dignifica a la persona, la hace más humana y consciente de la bondad o malicia de sus acciones. Con una formación familiar que eduque realmente a sus miembros y que los prepare para desarrollarse en la vida buscando mas allá que los beneficios sensibles, materiales y personales, las personas estarán cada vez más fuertes y preparadas no solo para resistir los males que acarrea la droga y su producción, sino cualquier otra deformación social que destruya los cimientos familiares y por ende de la sociedad. Este punto probablemente sea el más importante y en el que más trabajo hay por hacer pues si bien podemos tomar medidas para combatir una u otra organización, mafias, corrupción o demás; el núcleo familiar es el que marca para toda la vida las actitudes o decisiones que un hombre pueda tener. Sembrar raíces éticas en las personas previene cualquier perversión futura y el desarrollo real, sensible y suprasensible de la persona, familia, sociedades, países y mundo entero.

Hay que recapacitar sobre el estado de necesidad e ignorancia que todavía existe en muchas zonas de nuestro país, pues le está cobrando un precio demasiado alto el satisfacer las necesidades básicas optando por la alternativa de los cultivos ilícitos, porque con ello dejan de lado su libertad y a largo plazo sólo van a lograr reinstaurar la violencia y la sumisión entre su población.

Es nuestra misión como futuros economistas, ingenieros y administradores, afirmar una visión de desarrollo sostenible que fortalezca a las instituciones y que les devuelva a estos pueblos la esperanza perdida para luchar por su integridad y por su futuro, desde donde estemos podemos contribuir a prevenir estos problemas, que mientras más tiempo tomen en ser abordados, más se agravaran y mayor será el esfuerzo requerido para combatirlos.

Consolidar los esfuerzos requiere de observación escrupulosa y rigurosidad metodológica para preparar la intervención que debe ir acompañada de un sistema de monitoreo y evaluación que aporte credibilidad y que promueva el seguimiento de la investigación y detección de plantaciones e insumos ilícitos para la preparación de droga.

En conclusión, apostamos por tomar medidas instantáneas para crear un mercado legal favorable a los agricultores que dediquen sus siembras a la coca legal sí, pero además también a otras plantas que les retorne ganancias y beneficios palpables. El estado debe garantizar el estatus de legalidad con beneficios de paz, tranquilidad y seguridad para incentivar la inclusión a mercados legales. Así mismo debemos preocuparnos por generar inclusión social ya que es el bienestar general el que empuja a muchos a buscar en lo ilegal para poder abastecerse. Por último y probablemente más importante por la profundidad de solución al problema, está tomar medidas para que el núcleo familiar se fortalezca en educación real: ética. Ello no solo combate el problema de las drogas sino que prepara a las personas para afrontar con éxito cualquier tipo de males y las adversidades que la vida nos depara, contribuyendo a la formación de un mundo cada vez mejor.

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9 respuestas a Cultivo ilegal de la Coca. Consecuencias y soluciones.

  1. ds3udep dijo:

    Lamentablemente hay poblaciones que su unica fuente de ingreso es la hoja de coca, a ellos solo les interesa que le compren sin importan con que fin se va usar . Para estos casos el estado podria entrar en acción ya que podria darle las herramientas para que generen otro tipo de ingreso como ganaraderia o agricultura .

    Antonio Díaz

    • ds5udep dijo:

      Estimado Antonio.

      Es una de las soluciones más razonables la que nos planteas. Como mencionamos en el texto, muchas de estas familias que viven solo de la coca, probablemente estén más que dispuestas a cambiar de rubro, siempre que este les pueda retornar los mismos beneficios. Con ello nos damos cuenta que está en manos del estado y de las empresas comprometidas, pues mientras estos puedan generar una oferta de alternativas beneficiosas no habrá familia que las rechace. Siempre preferirán encontrarse en la tranquilidad y seguridad de la legalidad. Por ello es fundamental que el estado les garantice esto.

      Saludos

  2. ds1udep dijo:

    Interesante el tema y sus propuesta de solución, el Estado debe poner mano dura para evitar el mal uso a esta planta, pero hay que tener en cuenta que no todas las personas que producen esta planta lo utilizan para el mal uso que se le da.
    Otra razón es la poca ayuda económica que el Estado brinda a las poblaciones más necesitadas, y encuentran ellos esa ayuda en la venta de sus plantas a personas que lo utilzan para el tráfico de drogas.
    Muy buen tema.

    Eduardo Toledo Flores

    • ds5udep dijo:

      Estimado Eduardo

      Como nos dicen tus alcances, “el estado debe poner mano dura”. Entendamos esto como una alternativa que busque modelar los hábitos de una sociedad en riesgo: la situación en el entorno a la producción de drogas. No es algo negativo sino todo lo contrario. Las reglas buscan ordenar a lo que muchas veces las personas, por necesidad o por defecto, recurren. Es cierto que no toda la producción de coca es utilizada para la droga; sin embargo, podemos ver que menos del 10% de producción de coca son demandados por el mercado MUNDIAL de insumos de coca legal, como los medicamentos, la coca cola y el chacchado de coca. Por ello tenemos un problema con más del 90% de la producción. Definitivamente el apoyo económico estatal debe ser un medio de apoyo para poder solucionar este problema; sin embargo, debemos tomar en cuenta que este debe ser una solución y no solo un “desinflamante”. Para eso debemos servirnos tanto de apoyo económico como social, político y legal.

      Muchas gracias
      Saludos!

  3. ds6udep dijo:

    Efectivamente la hoja de coca tiene grandes propiedades medicinales. En el libro “Anatomía de la hoja de coca” del doctor Sacha Barrio Healy, se hace una amplia referencia sobre sus usos terapéuticos. Por ejemplo, la hoja de coca contiene 20 veces más calcio que la leche, y por su composición su absorción es mucho mayor, con un contenido proteico que bordea el 20%, las ventajas de cchacchar o picchar coca son innumerables. Hablar del rol que juega en la cosmovisión andina, sería comenzar una historia de perseverancia y abnegación, que puede resumirse en que así como un católico se persigna, el hombre del ande hace una catipa (tres hojas juntas en señal de ofrenda) a los apus.
    Bajo este contexto, me pregunto. El problema con los cultivos de las hojas de coca. ¿Es un problema social, de narcotráfico o de qué orden?
    ¿Es que acaso la implementación de cultivos alternativos, que en muchos casos implican periodos prolongados de transición, la mejor alternativa?
    Muy buen trabajo, saludos.
    Alberto Valencia.

    • ds5udep dijo:

      Estimado Alberto.

      Gracias por tu apreciación. En nuestra opinión el problema es una reacción en cadena que de todas formas es de orden social pero en un sentido específico que tiene un matiz muy importante que no debemos confundir: no es un problema social en el sentido de que es parte de una tradición ancestral andina. El uso medicinal ya sea el tradicional artesanal o el de los laboratorios médicos más modernos no implican un problema de demanda de siembra de coca. El problema de fondo es social en el sentido de la misma demanda de droga. Con esto queremos decir que el real problema no está directamente en que se siembre o no, tal o cual cantidad de coca sino en el grupo de personas que buscan abastecerse de droga. El materialismo moderno y el conformismo, el relativismo y la falta de amor propio y amor al prójimo hace que un buen número de personas en la actualidad vivan en el olvido de su naturaleza humana pues únicamente buscan una satisfacción en un aspecto puramente físico. Con esto olvidan cualquier tipo de perfeccionamiento espiritual y mucho menos un perfeccionamiento en la sociedad en que viven. Con solo importarles su propia satisfacción corporal se deteriora la solidaridad y muchas virtudes que implican una convivencia y entrega hacia los demás seres humanos; es decir, se rompe esa cadena de bien y se crea esta cadena llena de maldad, injusticia, muerte y perdición. Así el orden del problema es social pero también de ética.
      Con respecto a las siembras alternativas, pensamos que resultaría una muy buena forma de combatir la siembra de coca ilegal destinada al narcotráfico; sin embargo, esto solo se daría si el estado garantiza orden, justicia y paz en el traslado a un mercado legal que a su vez mejora la sociedad corrompida ya en gran medida.

      Saludos y muchas gracias por su atención

  4. ds4udep dijo:

    Muy interesante el Articulo.
    Tristemente, estos lugares olvidados buscan una manera de sobrevivir, ademas a esto se junta la tradición ancestral del cultivo de hoja de coca, cuestiones muy bien aprovechadas por los narcotraficantes (y narco-terroristas), influenciándoos negativamente en que es la única manera de que subsistan y saboteando cualquier intención contraria a sus intereses.
    A esto se les suma entidades no gubernamentales, muchas de ellas muy ideologizadas que no destacan por aportar las soluciones correctas.
    Creo que hay mejor solución para la pobreza que la inversión, pero no solo inversión de naturaleza comercial, inversión en educación y seguridad.
    En el momento que se haga un fuerte inversión en infraestructura, que la gente de esos lugares se sienta segura con esos grupos delincuenciales controlados, que reciban adecuada educación, y en base a eso se les explique otras alternativas de sustento y sus beneficios, es muy probable que vayan abriendo su mente, dándose la oportunidad de llevar una vida mejor
    Sergio Cánovas

  5. ds8udep dijo:

    Muy buen articulo. Me parece que el Estado debe darle suma importancia a este tema, ya que un mal que puede esparcirse por toda la sociedad. Los narcotraficantes toman ventaja de nuestra accidentada geografía para colocar los sembríos de coca ilegales en las zonas más alejadas. Las familias (en su mayoría en extrema pobreza) que se encuentran en esa zona no son personas con educación y son rápidamente persuadidas u obligadas a colaborar con los narcotraficantes. Se necesita una mayor presencia del Estado en estas zonas más alejadas para tener un mayor control. Además, vemos que hay una sobreproducción de coca en el país (lo que demuestra que mucho se va para el narcotráfico), por lo que su solución de incentivar el cultivo de cosas alternativas me parece la ideal, pero se necesita apoyo económico y técnico del Estado. Por último, siempre la coca pagará más que otros cultivos alternativos, por lo que hay que empezar una campaña de formar valores en todas las personas, ya que estos al final son los que te harán elegir entre lo bueno y lo malo.

    Alejandro Bellatin

  6. ds4udep dijo:

    Aunque algunos sitios en el Perú se sustentan por la hoja de coca de manera legal, gran parte va al narcotráfico por lo que creo que se debe permitir solo en algunos sitios el cultivo de esta planta brindándole al estado una mayor facilidad de controlar su venta, ya que el resto de plantaciones las debería erradicar.
    Miguel Rubio

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