“El aspecto moral en la lucha contra la pobreza y desigualdad”

En el presente trabajo se hará un extensivo análisis de la presencia, o en su defecto de la ausencia, de los principios de la doctrina social de la iglesia en el accionar del Estado y de la sociedad en la lucha contra la pobreza y desigualdad. Restringiremos el estudio de este trabajo al caso peruano por una serie de razones. En primer lugar, nuestro contacto a diario con el entorno social nos permitirá discernir con mayor facilidad el rol moral que corresponde al Estado, más aún si consideramos los acontecimientos de los últimos años como las múltiples protestas por igualdad, la implementación de programas para la lucha contra la pobreza, la firma de tratados económicos y comerciales para la promoción de puestos de trabajo, entre otros hechos. En segundo lugar, el estudio para el caso peruano se facilita por el acceso a fuentes de información confiables de carácter estadístico recogidos del Instituto Nacional de Estadística e Informática, a partir de la cual se logra conseguir resultados como la tasa de pobreza a nivel nacional o el número de familias sin acceso a servicios básicos de luz, agua y desagüe, que es en cierto modo un reflejo de las condiciones de vida de la sociedad. Asimismo, es posible obtener ampliar la bibliografía del trabajo  a partir de otros medios, como son las redacciones periodísticas, uso de páginas web, publicaciones de importantes consultoras del medio local, entrevistas, entre otras fuentes.

La actualidad de muchos países de la región  y del mundo evidencia que existe una participación de los Estados en la vida económica de la sociedad. Así pues, todo gobierno ha de centrar sus políticas en vistas al cumplimiento de un fin que conlleve al bienestar común. En particular, uno de los problemas con mayor incidencia en la agenda de los últimos gobiernos en nuestro país está vinculado con la reducción de la pobreza dentro del país. La pobreza es uno de los principales problemas socio económico que enfrentan los países, en especial, aquellos en vías de desarrollo como el Perú. Se entiende pobreza como la incapacidad de una familia de cubrir la canasta básica familia, es decir, el conjunto de bienes y servicios indispensables para su subsistencia.

Si bien el Perú ha gozado de un crecimiento económico en los últimos años, esto no significa que los más necesitados mejoren sus condiciones de vida, o por lo menos no a la escala que se debería. La pobreza no debe ser un tema indiferente para el resto de la sociedad, y no solo por un tema de caridad (que siempre es necesaria incluso en la sociedad más perfecta) sino por un tema de justicia.  Las autoridades, las empresas y en general los ciudadanos deben  poner manos a la obra para una mayor equidad y erradicar la pobreza de nuestro país. ¿Pero qué hacer? Desde un punto de vista ético, ¿Cuál es la labor de los empresarios, del estado y en general de los ciudadanos para erradicar la pobreza? Son preguntas a las que plantearemos e intentaremos dar respuesta en nuestro trabajo.

Lo primero es entender bajo que método analizaremos el problema. El método aplicado  es el sistemático, estudiando así en conjunto como se interrelacionan el Estado, la sociedad, el mercado  y los que experimentan directamente el problema, la población pobre. En vista de ello, este problema requiere la participación de todas las personas que conforman la sociedad.

En primer lugar, cabría preguntar: ¿cómo puede el Estado ayudar a erradicar este problema? El gobierno cuenta con una serie de instrumentos mediante los cuales se puede aliviar la pobreza. El método más conocido, aunque no por eso puede dejar de ser, a criterio de muchos, el más rudimentario, es el aporte de subsidios hacia la clase más necesitada. Mediante esta vía, el gobierno hace uso de sus reservas en moneda nacional para transferir cierto monto hacia un ciudadano. De esta manera, ayuda a solventar parcialmente las necesidades básicas de la persona, como pueden ser el rubro de salud o alimentación. Por otra parte, son pocos los gobiernos cuyas políticas han estado orientadas a la redistribución de las riquezas y a una mayor apertura de los pobres al mercado laboral, como es el caso del reciente gobierno de Ollanta Humala. Así también, existen gobiernos con amplios gastos en programas sociales, como los programas JUNTOS, Cuna Más, Vaso de Leche, entre otros.

Queda claro que el Estado cuenta con los medios para desarrollar políticas que reduzcan la pobreza. De hecho, la pobreza y la desigualdad han caído sustancialmente en los últimos diez años. No obstante, y a pesar del aumento del gasto destinado a programas sociales, los especialista atribuyen la mejora, más que a la intervención del Estado, al mismo crecimiento económico del país, razón por la cual si bien ahora sólo poco más del 30% de la población peruana vive en pobreza, se entiende que la mayoría son los que viven en zonas rurales –que son las que no tienen un mayor acceso al mercado y por ende a los beneficios del crecimiento–. En tal sentido, cabe preguntarse cuál es la fuente de este problema, vista desde una perspectiva política. Una respuesta que salta a la vista es la falta de prudencia en la acción política de la sociedad. Esta puede ser la causa por la que quizás hoy en día no tomamos conciencia sobre nuestras acciones, sin darnos cuenta que nuestra indiferencia, o las barreras que impone el mercado y el Estado, son las causantes de la pobreza en nuestro país. Así también podemos reprochar en cierto modo la participación del Estado de forma activa, puesto que su participación debe darse únicamente cuando la sociedad no se encuentra en capacidad de resolver los problemas –y muy seguramente, la sociedad si puede resolver por su cuenta estos problemas–.

Por una parte, los subsidios, si bien es cierto que refleja en cierto modo un acto de caridad hacia los más pobres, ciertamente se incurre en el riesgo de afrontar una sociedad que viva a expensas de los subsidios, esto es, las personas se acostumbran a estas transferencias y por tal motivo se ven estancados en su desarrollo. Más aún, consideremos los aspectos inherentes a la caridad que son la gratuidad y la solidaridad, son pocos quienes actúan en el gobierno con un fin gratuito, pues lo que verdaderamente buscan muchas veces es reconocimiento público. Es así que el gobierno emplea otros métodos como son los programas sociales para combatir la pobreza. De hecho, el último decenio peruano ha mostrado un mayor número de proyectos sociales emprendidos por el Estado. Por ende, observamos que si bien el Estado si tiene medios para erradicar la pobreza, una situación que impide su accionar es el desarrollo en otras dimensiones del bienestar, como educación, salud, entre otros. No hay una correcta inversión en nuestra educación dejando de lado aquella educación básica para cualquier tipo de persona. Para que un país pueda desarrollarse necesita de un arma fundamental que es la educación, dado que a través de ella la sociedad va creciendo intelectualmente y logrando así un aprendizaje para utilizar los recursos que tienen sacando los mayores beneficios. La principal alternativa de solución es mejorar la educación tanto en la infraestructura de los establecimientos como una correcta capacitación a los docentes y evaluaciones cada cierto periodo a los docentes. A demás se tendría que hacer una mejora en el tema de la salud, implementando mas postas, hospitales y haciendo que los más pobres tengan un seguro de salud digno y a un bajo precio y teniendo una mayor accesibilidad a los medicamentos. El estado además debería ponerle un mayor énfasis a la transparencia y eficiencia de los procesos creando una entidad que se encargue de verificar que los recursos lleguen adecuadamente a las zonas rurales y  no solo se queden en la capital o en los gobiernos regionales.

Ahora bien, si analizamos la sociedad, este análisis es mucho más extenso, pues debemos abarcar muchos más aspectos. El hombre es un ser capaz de solucionar problemas. La pobreza se puede combatir entre todos es decir, entre la sociedad, el gobierno y los mismos pobres para su propia superación y perfección. La pobreza se debe ver como un reto. La situación problemática es la pobreza en sí y el problema de acción serian las metas planteadas para salir de ella. Dado que el objeto de estudio es el hombre en particular y en colectivo, debemos analizar todas sus dimensiones, principalmente la moral, que es la de mayor relevancia dentro de la doctrina social. Nuestra sociedad está configurada a nuestro parecer por una combinación de los paradigmas sociales clásico, moderno y cristiano,  con un predominio del moderno, el cual tiene aspectos positivos como enfocarse en lograr el resultado final, sin embargo no tiene como prioridad que los medios para conseguir este resultado sean  los adecuados, además hay una cosificación del hombre donde hago uso de otra persona para mi propio beneficio. Nuestra intención es cambiar este predominio del paradigma moderno  al cristiano, ya que es el que está en un  nivel más trascendental e implica el mejor camino a la solución de nuestro problema la pobreza.

En primer lugar, quienes deben buscar obtener los medios para salir de la pobreza son justamente los pobres. De cierta forma suena ilógico porque los pobres son pobres, cuando es obvio que no es una condición elegida por decisión propia directamente, sin embargo indirectamente hay pobres que prácticamente optan por ser pobres, porque no se creen capaces, se sienten olvidados por su sociedad y o gobierno o porque no tienen motivaciones para emprender y ser protagonistas de su propio desarrollo, cayendo en la mendicidad. Las personas categorizadas en condiciones de pobreza también pueden ser responsables de su crecimiento y desarrollo con su trabajo duro y emprendimiento. También es cierto que hay muchas barreras para los pobres para actuar sobre todo por bajos niveles de educación y capacitación y acceso a oportunidades, altos niveles de analfabetismo, sin embargo un cambio de actitud para los que no luchan puede hacer una gran diferencia. El cambio de actitud por parte de los pobres que no luchan por su salir de su pobreza es una decisión personal  y debe nacer de cada persona en particular.

Un medio lógico para salir de la pobreza es sin duda el trabajo. Mediante el trabajo, las personas encuentran el medio necesario para su subsistencia. Pero más importante que esto es que el trabajo es un medio que los ayuda a su realización personal. El trabajo, más que un medio para salir de la pobreza, resulta ser también un medio para que crezcamos en valores y moral. Si bien el trabajo nos proporciona los medios materiales para vivir, podemos también llegar a un tener intelectual o un tener virtuoso.

Como vemos, la pobreza permitirá además una mejora en el plano moral e intelectual, pero también en el cultural. ¿Es válido afirmar que la pobreza es reflejo de la cultura de las personas? La pobreza abarca la formación en valores, y uno es más pobre cuanta menor formación espiritual y religiosa tiene. Por ende, las carencias económicas no reflejan la cultura de las personas. Los pobres pueden poseer una manera más correcta de expresar sus conocimientos y valores para manifestar la riqueza de su personalidad. Así pues, aunque si bien la aglomeración de grandes masas en focos centrales de nuestra capital, como son los conos norte y sur, puede resultar perjudicial para el control de la seguridad, armonía y gobernabilidad de los municipios, es también cierto que la migración a estos lugares desde distintas provincias del interior del país puede resultar ventajoso, en cuanto se entable una transmisión de la cultura entre los distintos pueblos, abarcando así un mayor conocimiento del medio que nos rodea.

Ahora bien, si consideramos al mercado como otro agente, cabe preguntarse por qué actúan de la forma que lo hacen. En primer lugar, podemos considerar que pueden existir empresarios que prefieren acaparar la demanda del mercado, de manera que se diseñan políticas en cooperación con otras competidoras para establecer barreras de entrada al mercado, o incluso mediante la cooperación conjunta con el Estado, pueden solicitar la implementación de barreras legales. De hecho, podría ocurrir ciertamente que en algunos casos el Congreso otorgue la concesión oligopólica a ciertas empresas, de modo que ese mercado queda reducido a unas cuantas compañías que acaparan toda la demanda. Las repercusiones de esto pueden resultar perjudiciales. Por una parte, la existencia de barreras de entrada reduce las oportunidades de ingreso al mercado para las personas, lo que reduce su participación en el mercado. De hecho, existen muchos factores por las que las personas no acceden al mercado en nuestro país. Además de esta opción, también se debe por problemas en infraestructura vial o falta de educación. Por otra parte, la existencia de oligopolios implica un alza en los niveles de precios en comparación con la situación de competencia perfecta, de modo que se reduce aún más la capacidad adquisitiva de los pobres. Así también, siempre en situaciones de competencia imperfecta ocurre una pérdida de eficiencia social. Estos casos son un reflejo del hecho que el mercado actúa de forma negativa contra la pobreza porque simplemente así lo quieren.

Ante estas situaciones podríamos proponer una serie de alternativas con respecto a la participación del mercado. En primer lugar, las empresas podrían permitir un mayor acceso al mercado, bien de forma directa, ya sea mediante la admisión de competidores, o bien de forma indirecta, generando empleo para quienes quedan fuera del mercado. Eso les permitiría generar empleo para los más pobres. Del mismo modo, las personas que conforman el mercado deberían de comprometerse, quizás mediante un esquema de incentivos, a la creación de más organizaciones sin fines de lucro que se orienten a ayudar a los más necesitados.

En conclusión se ha hecho un análisis acerca de la situación de la pobreza en el país, vista desde el rubro moral. Ha quedado en evidencia que los partícipes de la sociedad tienen gran parte de la culpabilidad de la situación actual. Si bien la reducción de la pobreza ha sido notable, los efectos del crecimiento no han llegado a todos por igual, a causa principalmente de las restricciones en el mercado o la incapacidad del Estado para promover otras áreas del bienestar. Así también, el aspecto moral no es medido por las fuentes estadísticas, lo cual no refleja ciertamente el aspecto de la pobreza moral. Debemos buscar una civilización más culta para erradicar la pobreza intelectual, moral y religiosa, y así el resultado de ello será una sociedad con mayor concientización acerca de la realidad, y todos pondremos de nuestra parte para combatir la pobreza.

Autores: Raffaella De Santis, Juan Diego García, Francisco Quezada, Luis Velásquez

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7 respuestas a “El aspecto moral en la lucha contra la pobreza y desigualdad”

  1. ds19udep dijo:

    Estoy completamente de acuerdo de que en el Perú si bien la economía ha mejorado y hay una infinidad de proyectos sociales para ayudar a las personas más pobres, esto a veces ocasiona que las personas siempre busquen ayuda y no quieran ellos por si solos mejorar y salir adelante. Si bien en cierto que aún falta por ejemplo mejorar la educación en nuestro país como capacitando a los profesores o mejorando la infraestructura, también deben ellos tener las ganas de salir mejorar. Las empresas también deben ayudar en ello, ya que así habrá un mayor talento en el futuro de nuestro país.
    Melissa Velazco Trigoso

    • ds16udep dijo:

      Estoy de acuerdo con tu comentario. De hecho, existe una cultura de asistencialismo entre los pobres, pues se acostumbran a recibir donaciones del resto. No obstante, creo que la solución a este problema tiene su raíz en la propia idiosincrasia de los pobres, de modo que más que un apoyo de las empresas, esto parte por cambiar su visión y convertirse en emprendedores. Saludos.

  2. ds38udep dijo:

    Estoy de acuerdo con lo propuesto en cuanto a la reestructuración del gasto público, de manera que se oriente a saitsfacer lo que realmente se necesita. El aporte de la economía en este sentido es clave pues la evaluación econométrica de los programas que conforman parte del gasto indicará si efectivamente, los aportes de este a la reducción de la pobreza y la inequidad, son significativos. Así, se logrará mayor eficacia y eficiencia en el gasto y sus consecuentes resultados.
    Nicole Balarezo Urteaga

    • ds16udep dijo:

      Efectivamente Nicole, como nosotros planteamos es clave en este punto una entidad que verifique que lo que este destinado para el progreso de estas zonas verdaderamente llegue ahi, lamentablemente los gobiernos regionales no hacen una buena gestion de recursos ademas de algunos ser poco transparentes,con esto muchas veces solo llega parte o aveces nada a su original destino.

  3. ds30udep dijo:

    buen articulo. pienso que la globalizacion hace que el problema que tenemos(pobreza y desigualdad) se haga mas catastrófico y difícil de solucionar. digo esto porque cada día el país se vuelve mas consumista y ya no podamos distinguir a ciencia cierta entre que es lo necesario y que no lo es. por ejemplo quizá un niño tengo los recursos básicos que son alimentación, hogar, vestimenta pero al ver a niños que tiene tablet, celulares, mp3,etc. se sentirá pobre cuando en verdad no lo es. por ahí también se debe atacar este problema.

    José Carlos Chullunquía

    • ds16udep dijo:

      Es cierto lo que dice acerca de la globalizacion. Ahora, la sociedad esta acostumbrada a adquirir productos superfluos. El problema esta en que no tienen conciencia de eso, para ellos es normal la adquisicion de esos productos porque tienen los medios y recursos necesarios para adquirirlos. Es por eso que hoy dia en dia las clases sociales estan tan marcadas entre ricos y pobres. Los ricos cada dia tienen mas y los pobres menos. O como mecionaste, puede que una familia no este en pobreza extrema y tengan los recursos basicos pero igual se siguen sintiendo inferiores por las cosas que tienen los demas y que ellos no pueden adquirir. No se puede impedir que los ricos consuman, pero si, como se menciono en el trabajo, que tomen conciencia acerca de la realidad de la pobreza en el pais para empezar a combartirla.

  4. ds8udep dijo:

    Este tema es muy complicado. Es cierto que no debemos ver progresar al Perú solo en ciertos sectores, lo óptimo seria el progreso de todos los peruanos de forma proporcional en todos los sectores. Sin embargo, no se puede llegar al extremo del comunismo. Lo que debería hacerse es impulsar a los jóvenes y niños, de los colegios y unviersidades, a querer llegar más adelante y progresar sin dejar de lado los valores obtenidos en el hogar.
    Tomás French

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