La Selva peruana. Conflicto y solución.

La selva peruana abarca dos tercios del territorio nacional. Es uno de los grandes  atractivos de nuestro querido Perú dada su gran diversidad de flora y fauna, ahí viven – en pleno siglo XXI – grupos ancestrales de Comunidades Indígenas que han logrado mantener sus costumbres a lo largo de estos siglos y que saben desarrollarse en armonía con la naturaleza que los rodea. La selva peruana cuenta con imponentes ríos, tupidos bosques y coloridas aves. Ella es una de las áreas con mayor biodiversidad y endemismos de todo el planeta. Cuenta con un potencial enorme de explotación de recursos naturales renovables y no renovables, desde la tala de árboles para la industria maderera o la siembra y exportación de cacao, hasta la construcción de centrales hidroeléctricas que pueden abastecer de energía a toda una región o la explotación de hidrocarburos.

A pesar de su enorme potencialidad, es  la región geográfica  con la menor población del Perú.  No obstante tener la menor densidad poblacional del país, es en donde habita la mayor diversidad étnica. Aquí se hablan la mayoría de dialectos y lenguas autóctonas del Perú. Estos pueblos tienden a  constituirse cerca de alguna fuente de abastecimiento o comunicación, por lo general, los ríos. Comercian, tanto mediante el trueque y el dinero, con otras comunidades. Estos pobladores se dedican principalmente a la pesca, agricultura y recolección. Muchos de ellos viven en una base de economía de subsistencia, es decir, producen lo necesario para su consumo y el de sus familiares. Su conexión con la naturaleza, fruto de su cosmovisión, ha sido vital para que se desarrollen en armonía con ella, respetándola y conservándola.

Según los resultados del II Censo de Comunidades Indígenas 2007, se observa que el 31,3% de las comunidades indígenas tienen uno o más conflictos de tierra y el 67,3% no tienen ningún tipo de conflicto. El 12,3% de las comunidades tienen conflictos de tierras con otras comunidades y el 11,6% con colonos. Entiéndase por colonos a todas aquellas personas ajenas a los pueblos indígenas, sean empresas, invasores, etc.1

Los resultados del II Censo de Comunidades Indígenas indican que el 85,9% de las comunidades indígenas tienen centros educativos y el 14,1% no cuentan con dicho servicio.2

De las 1 mil 786 comunidades indígenas censadas, 1 mil 534 tienen centros educativos, de los cuales el 32,1% corresponde al nivel educativo inicial, el 98,4% a primaria y el 16,6% a secundaria. En cuanto a la población estudiantil, se tiene un total de 94 mil 805 alumnos, de los cuales el 11,3% se encuentran estudiando el nivel inicial, el 72,8% el nivel primario y el 15,6% el nivel secundario.3

Como se puede observar el mayor porcentaje tanto de comunidades como de población estudiantil se concentra en el nivel educativo primario, seguido del nivel secundario y del nivel inicial.

Del total de 4 mil 388 docentes que trabajan en las instituciones educativas de las comunidades indígenas, el 33,4% son de procedencia no indígena que no hablan la lengua del pueblo, el 31,4% son indígenas del mismo pueblo, el 26,1% son indígenas de otro pueblo y el 9,0% son no indígenas que hablan la lengua del pueblo.4

Del total de comunidades que cuentan con establecimientos de salud (731), se observa que el 45,4% de comunidades indígenas cuentan con botiquines, el 42,3% con puestos de salud/postas sanitarias y el 10,9% con centros de salud/postas médicas. 5

El equilibrio milenar del que hablamos al inicio se ha visto cada vez más infringido y vulnerado en las últimas décadas por grupos de inversionistas ajenos a ellos. Cegados por su egoísmo y avaricia, ven en la selva amazónica un excelente lugar para obtener ingentes ingresos con escaza fiscalización y supervisión,  sin importarles el impacto que pueden tener sus actos en las Comunidades y el Medio Ambiente. No disponen de una política de inversión que anhele el desarrollo sostenible porque comprometen la necesidades presentes y futuras de los locales, además, no siguen las mínimas pautas requeridas para minimizar los daños al escosistema. Su indiferencia por la naturaleza y su ausencia de caridad con el hermano, los han hecho contaminar numerosos ríos, destruir bosques enteros, dañar grandes poblaciones de animales – llevando algunas al borde de la extinción – y, por encima de todo,  sucitar la desconfianza y el recelo de los nativos.

De acuerdo a los resultados del II Censo de Comunidades Indígenas 2007, se puede observar que: del 31,0% de comunidades indígenas, el principal problema que afrontan con el exterior es la tala ilegal de los bosques y  un 9,1% tienen problemas por la explotación y exploración de hidrocarburos en las tierras de la comunidad. Cabe resaltar que el 58,4% de comunidades no presentan ningún tipo de problemas con el exterior.6

El problema no queda acá. Hay un tercer miembro, al cual ya nos hemos referido de manera implícita, que lejos de cumplir su rol legislador y velar por el bienstar de la sociedad, no ha hecho más que empeorar la situación para las Comunidades siendo los inversionistas los grandes favorecidos de su ineficiencia, desinterés e incapacidad. Nos referimos al Estado peruano y su ineficaz maquinaria burócrata; poblada en su mayoría por funcionarios corruptos que persiguen su pequeño interés a costa del de  los demás.

Mas querido lector, ¡Qué fácil es señalar con el dedo a los demás! ¡Qué cómodo es ir por el mundo acusando al resto!

Aquí te invito hacer una pausa para reflexionar acerca de cómo afrontamos la realidad que viven nuestros compatriotas en este momento. No es posible que tengamos que esperar tragedias tan lamentables como el ya conocido “Baguazo” para que tomemos conciencia acerca de la frágil situación actual. Con profunda tristeza afirmamos que  nos encontramos con el siguiente panorama: nativos desconfiados, empresarios formales e informales ambiciosos de riqueza, un Estado que duerme y una sociedad ajena a los problemas y la situación de sus compatriotas. La suma de todo nos muestra que no están aún presentes los ingredientes adecuados para construir el bien común. Consideramos que es conditio sine qua non que el Estado del primer paso en la consecución de este bienestar. Un primer paso que debe ser acompañanado por todos los demás actores. Por lo dicho anteriormente, intuimos que nos encotramos ante un grave problema de proporciones que podrían superar nuestra primera impresión. Sería incorrecto hablar de un problema si antes no se ha distinguido entre el problema real que buscamos resolver y las causas de ese problema, que conforman problemas en sí mismos.

El primero, que hemos decidido denominarlo problema real, es el siguiente: No sabemos aprovechar de manera sostenible y responable la enorme riqueza natural de la Amazonía peruana. Sin embargo, no podemos resolver este problema si no prestamos suficiente atención a sus causas y que constituyen problemas en sí mismos. Ellos son los siguientes: desconfianza entre los actores, desconocimiento, egoísmo, avaricia y desinterés. Si no se solucionan estos problemas nunca vamos a poder dar una respuesta sostenible. Señalemos las referidas causas.

—  Desconfianza

—  Sobre todo se encuentra presente entre los indígenas. Las malas prácticas de las empresas privadas sumadas a la ausencia del Estado durante todos estos años han llevado a la comunidades amazónicas a adoptar esta postura. Esto las lleva a rechazar a priori cualquier intento de inversión.

—  Desconocimiento

—  Hay un desconocimiento generalizado sobre la cosmovisión de los otros grupos. Cada uno intenta imponer su propio punto de vista sin buscar escuchar el de los demás.

—  Avaricia

—  Esta la encontramos tanto en las empresas como en el Estado. Éstos buscan una vía fácil de hacer dinero ya sea otorgando concesiones o mediante una coima por hacerse de la vista gorda y aquéllas mediante una explotación menos responsable (menores costos) de los recursos naturales.

—  Desinterés

—  Estado: No quiere fiscalizar a las empresas. Solo actúa cuando la situación se escapa de las manos.

—  Empresas: A la mayoría no les importa el impacto social y medio ambiental que generan.

—  Nativos: Asocian a priori a los empresarios como gente mala y no saben reconocer que los hay también responsables y que quieren ayudarlos llevando desarrollo a su zona.

—  Egoísmo

—  Este vicio se constituye en la principal causa de los demás problemas que hemos enunciado antes. Ello lleva al desinterés, a la avaricia, a la desconfianza.

Para entender mejor la situación en esta región casi abandonada a su suerte, debemos intentar meternos en los zapatos de los tres agentes que interrelacionan allí y buscar comprender porque actúan de esta manera. Para ello, expondremos las motivaciones que priman en ellos y sus ideas sobre los demás agentes.

—  El Estado

Nos encontramos aún ante un Estado bastante centralizado que apenas mira más allá de la ciudad de Lima. Se reclama una presencia más fuerte de éste tanto más cuanto más alejadas y olvidadas han sido las provincias. En la selva es especialmente notoria esta ausencia. Entre otras cosas, porque siempre ha habido un importante sector de los distintos gobiernos (aunque algunos analistas políticos sostienen que cada vez es menor la proporción) que han tendido a ver a las comunidades nativas como “ciudadanos de segunda”.

La mentalidad de muchos funcionarios públicos es aprovechar su privilegiada posición durante sus cinco años de poder y obtener alguna ventaja de alguna explotación maderera, de hidrocarburos o minera. Por otra parte, no hay voluntad de fiscalizar porque no les interesa o no les conviene.  Otro gran problema es que no hay diálogo ni acciones coordinadas entre los distintos órganos del Estado, a saber, Gobierno Central y Gobiernos Regionales.

—  Las empresas privadas

La gran mayoría mira a los indígenas por encima del hombro. Van a la selva con el único objetivo de maximizar sus beneficios. En el caso de una importante mayoría de los gerentes encargados de desarrollar o ejecutar los proyectos, lo que buscan es ser rentables para los accionistas y así ir mejorando sus currículum.

El incremento de las utilidades está en función de ser más eficiente en los procesos operativos, es decir, en una minimización de los costos. No importarse por el impacto social o medioambiental es una forma de disminuirlos. Las políticas son muy sencillas: si dándoles una pequeña participación en los beneficios dejan de reclamar, se la damos. Si a pesar de la participación siguen reclamando, no se les da nada.

—  Comunidades indígenas

Decepcionados con razón. Son décadas que llevan siendo olvidados y sus territorios devastados y contaminados. Velan por su comunidad y su entorno. Buscan conservar sus tradiciones. Incluso hay los que están engañados por algunos de sus dirigentes. Los que son considerados no contactados y que suponen menos del 10% de los indígenas han decidido alejarse de los colonos por lo que han visto u oído. De los 52 pueblos amazónicos, 48 aspiran al desarrollo.

Sabemos, estimado lector, que tras leer nuestro análisis de la situación selvática te estarás preguntando: yo estudio en Miraflores, a cientos de kilómetros de esos pueblos, voy todos los jueves – no sé aún para qué – a un curso que se llama Doctrina Social de la Iglesia; entonces, qué tiene que ver lo que veo en clase y cómo ello podría ayudar a solucionar esta situación que lleve décadas sin ser resuelta. Lo que busca este artículo es demostrar que la relación es sorprendentemente cercana y útil. A continuación, analizaremos – como ya hemos venido haciéndolo – bajo el prisma de las enseñanzas de la Iglesia.

Estado y política

Analizando con mayor profundidad lo mencionado anteriormente, el gran responsable y ausente en el desarrollo de la Selva y sus Comunidades ha sido el Gobierno. El tiene un papel fundamental en esta tarea, sin embargo, donde ha debido ser fuerte y saber velar por el bienestar de sus ciudadanos se ha dedicado a hacerse de le vista gorda y no cumplir con su rol de fiscalizador.

Nosotros no proponemos un Estado centralista y omnipotente. No consideramos que sea la solución más eficiente, es más, ni siquiera la calificamos como tal. La Doctrina Social de la Iglesia nos enseña que el Estado debe cumplir un rol de subsidiariedad, el cual consiste en suplir la iniciativa privada cuando ella no está presente. No es asumirla, es suplirla con vistas a colocar los incentivos y medios para que las instituciones privadas pueden suceder y complementar su acción. No es una defensa del Estado mínimo en aras de unos intereses individuales, es la promoción de un Estado fuerte y presente tanto más cuanto más lo necesite la población; sin intenciones de perpetuarse, sino de colocar las condiciones para que otros se asienten y regularlos una vez que ellos estén allí.

Cultura.

Las empresas privadas que vayan a la Selva deben reconocer que entran a explotar recursos de un territorio que ha pertenecido por generaciones a unos pueblos que viven en armonía con la naturaleza. Aquí tocamos un punto importantísimo e interesantísimo como es el de la cultura. Como afirmaba el Beato Juan Pablo II, ella es “el conjunto de valores y el medio por el cual el hombre expresa la riqueza de su personalidad en todas sus dimensiones”. Benedicto XVI complementa esta idea con “la forma de expresión comunitaria, nacida históricamente, de los conocimientos y valores que marcan su sello sobre la vida de una comunidad”. Lo primero que llama la atención acá es la primacía del grupo sobre el individuo y el peso de la tradición. Tradición que debe ser respetada y valorada.

Sin embargo, esto no significa que la cultura deba cerrarse al diálogo y al enriquecimiento con otras. Tanto más se eleva una cultura cuando muestra mayor apertura en su capacidad de dar y recibir, en su energía, en su dejarse desarrollar y purificar, especialmente, por las benditas influencias de la Iglesia Católica y la Civilización Cristiana. Creemos que el encuentro de las dos culturas, es decir, los occidentales y los nativos es una grandísima oportunidad para que aquéllos aprendan de éstos el respeto por el equilibrio de la Naturaleza y el Medio Ambiente y ellos de aquéllos, las modernas técnicas productivas y la instrucción humanística. En este encuentro de ambos mundos, los empresarios deben entender que en el pasado – salvo honrosas excepciones – se ha tratado mal a los nativos y sus voces nunca han sido escuchadas, en otras palabras, se ha hecho lo que se ha querido. Se ha despreciado una cultura y se ha impuesto otra que poco tiene de cristiana y humanística.

Mercado y empresas.

El mercado, con sus defectos y virtudes, aún no ha llegado a esta región, por lo menos, no de una manera amplia. La Doctrina Social de la Iglesia nos enseña que es  el lugar de intercambio, no necesariamente físico, en donde chocan las fuerzas de oferta y demanda. Entre los grandes beneficios de su existencia, se destaca el hecho de que es ahí donde se obtiene información y que ayuda a conectar especialidades, dado esto, nadie debe estar fuera del mercado. Cuando decimos que nadie debe  estar fuera del mercado, en particular nos referimos a nuestros 3 entes en cuestión: El Estado, las empresas y los nativos. El tema es ver quién de estos agentes es el que tiene mayor acceso a él, quien no lo tiene, y como  pueden hacer para ayudarse mutuamente rumbo a una integración.

Es evidente que las empresas son quienes tienen el mayor acceso al mercado y, por lo tanto, deben cumplir un rol activo e importante en la introducción del mismo  en esta región. Esta iniciativa privada se debe realizar en colaboración con el  Estado, quien tiene el poder y la tarea de regularlo. Finalmente, las Comunidades son quienes están en potencia de entrar a él (dado que tienen varios productos con que comerciar y generar intercambio), sin embargo, muchas veces no tienen la posibilidad de entrar. En realidad, la solución es bastante simple y nosotros la planteamos de la siguiente manera:

Primero, los nativos deben estar al tanto de los posibles productos a comerciar, deben saber a qué mercado apuntar, a que público objetivo y qué estrategia comercial aplicar. Segundo, esta iniciativa debe de ser apoyada y acompañada por la empresa privada (quienes finalmente deberían buscar también el desarrollo de las Comunidades), la empresa debería adiestrar y comprometerse en ayudar a encontrarles un mercado vender. Tercero, el Estado debería facilitar los pasos a seguir para la formalización de las microempresas (se espera que en algún momento los nativos lleguen a conformar alguna microempresa en donde transen con ella sus recursos naturales), además, deberían también promover proyectos de emprendimiento y negocios inclusivos. Evidentemente, para conseguir estos objetivos es indispensable la educación y la capacitación. Aspiración legítima que debe ser suplida por el Estado cuando no lo es hecho por la empresa privada.

Para aquéllos que piensan que la idea es un poco alejada de la realidad, quisiéramos citar  algunos ejemplos muy concretos acerca de posibles productos que podráin ser comerciados por parte de los nativos:

–          Artesanías: En nuestra particular experiencia, hemos podido observar la gran cantidad y diversidad de joyas, sortijas y otros objetos decorativos que fabrican las mujeres indígenas con sus propias manos y a base de materia prima de la zona.

–          Plantas medicinales: En la Amazonía peruana existe una infinidad de plantas medicinales; los nativos saben para qué sirve cada una y cómo es que hay que utilizarla. Quizá aquí habría que brindarles ayuda para que pueden saber los componentes benignos y/o los  términos científicos aplicados a cada especie de planta.

–          Frutas y otras especies: Es sabido que en la selva es nido de una infinidad de frutas y otros productos alimenticios muy conocidas por todos. El producto ya es un producto final pues no hay que hacerle mayor transformación, lo que falta es encontrar mercado donde comerciarlo. También, podría surgir, de la mano de inversionistas privados, pequeñas industrias que empaqueten, procesen y conserven la fruta en cuestión. De esta manera, se le da valor agregado a los productos y somos más que meros exportadores de frutas.

La Doctrina Social de la Iglesia, nos ha enseñado también que para que un parte obtenga beneficios no es necesario que la otra parte se vea perjudicada, no es un juego de suma cero sino que lo ideal es que se dé un juego de suma positiva. Estado, Empresas y Comunidades pueden y deben buscar el desarrollo común, no deben solo “tirar para su propio molino”, sino que deben procurar un aumento del bienestar social y poco a poco irán viendo que el desarrollo les irá tocando la puerta. De esto se desprende la definición de empresa que nos enseña la Doctrina: “no es solo un ente que busca maximizar los beneficios, sino que debe procurar satisfacer una necesidad”. Si la iniciativa privada actuara bajo esta premisa, tendríamos siempre un juego de suma positiva, recordemos sino lo que decía Benedicto XVI: “el desarrollo de los pueblos depende sobre todo de que se reconozcan como parte de una sola familia”.

Finalmente, solo para cerrar el tema del “juego de suma cero”, éste  pasa también por un tema de solidaridad y caridad. Solidaridad que es en palabras de Juan Pablo II “la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común”, como dije antes es dispensable procurar el bien común y no solo el bien particular. Y caridad, pues este pasa por un dar desinteresado, un dar sin buscar nada a cambio y es justo lo que se necesita para fortalecer el valor humano de la solidaridad.

Apreciado lector, una vez analizados algunos puntos bajo el prisma de la Doctrina Social, volvamos nuevamente nuestra vista al problema inicial que hemos buscado explicarte a lo largo de este artículo, esto es, no sabemos aprovechar de manera sostenible la maravillosa riqueza de nuestra Amazonía. Sería un trabajo incompleto si nos limitáramos únicamente a describir esta situación sin intenar darle una solución. Por ello, hemos querido recopilar nuestra propuesta de intentos de solución revisada bajo los criterios de eficacia, eficiencia y sostenibilidad

Para esto, queremos introducir un cuarto agente que ya se ha puesto a trabajar en la consecución de una solución sostenible al problema. Se trata de de una Asociación sin fines de lucro nacida del seno de la Escuela de Post Grado de nuestra Universidad llamada Tendiendo Puentes. A continuacón transcribimos el trecho de una entrevista que tuvimos con el Dr. Miguel Ferré, fundador de dicha asociacion:

¿Qué es Tendiendo Puentes (TP)?

Es una Asociación Civil sin fines de lucro que tiene como objetivo “tender puentes” entre los diferentes actores que está interactuando específicamente en la Selva peruana – aunque queremos comenzar también llegar a la sierra. Los tres actores son la Comunidades Indígenas, el Estado y las empresas.

¿Cómo surgió la idea?

La idea surgió tras el “Baguazo” del 5 de junio de 2009. A algunos profesores de la Escuela de Dirección de la Universidad de Piura (PAD) se nos ocurrió escribir un caso sobre lo qué había pasado. Nos dimos con la sorpresa que casi ninguno de los alumnos del PAD sabían realmente lo que había sucedido. Como nuestro método de enseñanza es a través del caso, qué mejor que hacerlo sobre este tema. Sobre todo siendo un tema muy importante e interesante. Para poder hacerlo, tuvimos la suerte de contactar con un muchacho estudiante de Filosofía y Letras en Lima, Shuar, cuyos padres son Huambisa y Aguaruna, que son comunidades indígenas, y conseguimos interesarlo en este proyecto. Lo conocí en una entrevista que le hicieron en televisión. Al inicio se mostró receloso con nosotros, la Universidad de Piura, los empresarios…

Españoles…

[Risas] No creo, no parecía. Lo animé, lo convencí. Comenzó a escribir el caso bajo la tutela del Profesor Guillermo Solano y mía. Salió un caso muy exitoso en el PAD que se lo dimos a los Master y a los empresarios de programas de Alta Dirección. Las clases eran muy vibrantes, con mucha participación.  Se planteaban preguntas como: ¿qué había pasado?, ¿cuál era el diagnóstico?, ¿por qué estaba pasando? Se llegó a la conclusión que el tema era una desconfianza enorme de parte de los indígenas con el Estado y los empresarios.

¿Así como la que mostró Shuar?

Muchísimo más. Entonces pensamos que si el tema era desconfianza debemos hacer que se vean las caras. De ahí nació la idea de formar un foro. Académicamente el tema ya estaba zanjado, ya se había escrito el caso, ya se habían recogido los comentarios, ya se había sacado una  conclusión. Nosotros considerábamos al  mundo académico como la plataforma apropiada para desarrollar el foro a fin de que los distintos agentes se conozcan, máxime cuando habíamos visto tanto interés de los empresarios.  Tardó meses prepararlo.

[…]

¿Qué tema se tocó en el Foro para operar ese cambio en ese presidente [nativo]?

El tema es lo de menos. Es cómo se trató el tema, que no es lo mismo.  Se buscaba generar un lazo de confianza entre todos. Eso se genera con el trato. Más que dialogar es un tema vital porque diálogos había un montón. Hay mesas de diálogo y demás. Básicamente son 2 cosas: con verdad y con caridad. Precisamente el título de la Encíclica social de Benedicto XVI “Caritas et Veritate”. Si la leen, se van a dar cuenta de muchas cosas; una de ellas, el Papa afirma que para que haya diálogo debe fundamentarse en la verdad. Entonces, uno escucha a otra persona si es que le dice la verdad. Si te miento, no me vas a escuchar, me mandas a rodar. Por tanto, se debía procurar que todas las cosas de las que habláramos fueran verdad, qué no solamente es enunciar cosas ciertas sino también cumplir los compromisos que uno asume. Ese es otro aspecto de la verdad.

(los subrayados son nuestros)

A continuación, analizamos la propuesta de Tendiendo Puentes bajo los criterios de eficacia, eficiencia y consistencia.

Esta iniciativa del mundo académico busca generar un ambiente donde  interactúen los otros tres agentes involucrados. La gran ventaja de esta iniciativa es que propone un marco donde todos pueden intercambiar sus puntos de vista, intenciones y deseos. Consideramos que esto supone un paso importante, porque se intenta dar solución a las causas que habíamos señalado como generadoras de este problema, entre otras, el desinterés, la desconfianza, el egoísmo.

—     Eficacia

– Factibilidad: Definitivamente exige mucho esfuerzo y disposición porque requiere del compromiso y participación de todos los agentes.

– Resultados: Es la que supone los mayores resultados en el largo plazo. Se pueden aprovechar todos los recursos que ofrece la Amazonía de manera responsable.

—     Eficiencia

– Participan los tres puntos de vista y cada uno se dedica a lo que le corresponde, en otras palabras, hace lo que mejor sabe.

—     Consistencia

– Es sostenible porque supone el concurso y apoyo mutuo de todas las partes. Se colocan a los tres al mismo nivel y se recogen y siguen las recomendaciones de todos.

A manera de conclusión.

A lo largo de la redacción de este artículo de acuerdo a los principios estudiados en clase, hemos podido constatar – lo intuíamos durante la realización del trabajo – la cercanía e importancia de las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia en el mundo actual. La fisura introducida en el Renacimiento por pensadores como Maquiavelo o Descartes, ampliada luego por Locke, Hume o Marx ha dado como resultado una sociedad egoista y alejada de los antiguos ideales de humanismo. La Iglesia, que guarda en su seno ese ideal, llama constantemente a los hombres a sacudirse del esclavitud del egoismo y abrir sus corazones a la caridad y la verdad. Ellas dos son la únicas que podrán solucionar de manera eficiente y consistente los problemas de nuestra Amazonía y de todo el orbe.

Notas y referencias

  1. Tomado de http://www.inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/Est/Lib0860/analisis.pdf
  2. Tomado de http://www.inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/Est/Lib0860/analisis.pdf
  3. Tomado de http://www.inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/Est/Lib0860/analisis.pdf
  4. Tomado de http://www.inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/Est/Lib0860/analisis.pdf
  5. Tomado de http://www.inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/Est/Lib0860/analisis.pdf
  6. Tomado de http://www.inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/Est/Lib0860/analisis.pdf

Autores: Sergio López, Wally Revilla, Mauricio Jabes

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12 respuestas a La Selva peruana. Conflicto y solución.

  1. ds30udep dijo:

    Es un reportaje muy bueno, si bien es cierto que hay una explotación de recursos de parte de las empresas privadas e incluso el estado es de cierta manera contribuyente con la empresa privada, video ver algún sector del estado el cual se encargue del bienestar de estas personas. creo que nosotros como estudiantes deberíamos enfocarnos en hacer ver a las empresas privadas el daño ocasionado al hacer este tipo de explotación de recursos y la desconfianza se genera con los nativos. Es por estos motivos que los mismos nativos no están a favor de relacionarse con el mundo exterior. Por su parte en el estado debería existir algún ente regulador en el que se fiscalice las coimas de las autoridades grandes con el fin de exterminar esta corrupción. otra ciudad de los estudiantes podríamos brindar es la ayuda social, es ir a estas ciudades nativas y ayudar con lo que sepamos y ellos mismos se están cuenta que no todos en el exterior quieren lo peor para ellos.

    Rubén Vergara

    • ds36udep dijo:

      Nosotros pensamos, Rubén, que incluso podríamos optar por desarrollar empresas en concurso con los nativos de esas zonas y mostrar a otras empresas cuál es el tipo de desarrollo que estas personas quieren. Por darte algunos ejemplos: el turismo vivencial tiene un buen impacto económico en las Comunidades sin alterar su ecosistema. Otra opción podría ser la industria de enlatado y conserva de frutos típicos de la Amazonía y que tanta demanda tendrían en otros hemisferios.

      Gracias por tu comentario.

  2. Estoy de acuerdo con ustedes. En el que como la selva peruana es un territorio poco accesible se debería hacer un esfuerzo por parte del gobierno peruano para llevar presencia del estado en esas zonas (llevar educacion, instituciones, etc). ya que si no hay presencia del estado esto conlleva al desgobierno y a la vez la informalidad. Como por ejemplo un grave problema que causa la poca presencia del estado en nuestra selva es la producción de hoja de coca o la mineria informal.

    • ds36udep dijo:

      La minería informal es una de las mayores preocupaciones que existe en nuestra Amazonía. No solo por el lado de la contaminación que produce sino por el empleo de mano de obra infantil en terribles condiciones degenerando en ellos enfermedades cuyo tratamiento es muy costoso y complicado.
      La presencia del Estado es urgente y es lo que más reclaman nuestros compatriotas orientales.

      Gracias por tu comentario.

  3. ds39udep dijo:

    Es posible que las comunidades que viven en la selva se sientan ajenas al gobierno peruano y a las decisiones que tome dada la falta de presencia de este en la selva. Esto llevaría a revueltas y una inestabilidad social que generaría problemas graves para la zona como hemos podido ver recientemente.
    Alberto Ramirez

    • ds36udep dijo:

      Conga fue el ejemplo más claro. Un conflicto que perfectamente se pudo haber evitado. Todo sucedió debido al tema de la “Consulta Previa” sumado a unos indígenas adoctrinados que azuzaron a sus compañeros. Demasiados conflictos de interés (egoísmo) donde siempre gana el más fuerte. Murieron indígenas, policías y hasta cayó un Premier. Él que estuvo por detrás salió – una vez más – limpio de esta situación. En fin.

      Gracias por tu comentario.

  4. ds16udep dijo:

    El problema entre empresas (tanto público como privadas) y los pobladores de la selva peruana, en mi opinión, pasa por el tema de la falta de diálogo entre las comunidades y dichas empresas. Es necesario que se desarrollen una serie de mecanismos que permitan lograr un flujo de información más adecuado, permitiendo así una mejor comunicación entre las dos partes. Ciertamente, el diálogo es lo más esencial, pues de no darse, se cae en el riesgo de posibles conflictos sociales, que han sido evidentes no solo en la Selva, sino en otros focos del país. El diálogo permitirá una mayor confianza entre ambos, con lo que se logrará elaborar proyectos en plazos mayores y con desarrollo sostenible.

    Juan Diego García Oré

    • ds36udep dijo:

      Es por este motivo, estimado Juan Diego, que proponemos la solución de Tendiendo Puentes como las más consistente y eficiente de todas. El camino para el desarrollo de todos se consigue a través del diálogo basado en la verdad y la caridad. Sin estos dos ingredientes, no avanzaremos nada.

      Muchas gracias por tu comentario.

  5. ds3udep dijo:

    Muy acertado el enfoque que se da en este artículo, porque no solo se trata de preservar nuestros recursos naturales, sino que también se debe velar por el bienestar y desarrollo de las comunidades que allí se sitúan. La amazonia es una gran fuente de riqueza y de preservación del medio ambiente,por lo tanto compete al Estado peruano de aplicar políticas que protejan a estas comunidades, sus recursos naturales y su desarrollo adecuado. Debe en este sentido cumplir un rol promotor y de conservación, cuidando las reservas naturales y promoviendo las inversiones en zonas, para que no depreden nuestros recursos naturales y pongan en peligro nuestras especies y medio ambiente. Se debe combatir con firmeza la instalación de empresas informales que buscan acabar nuestros bosques, dejándolos inservibles y contaminando su hábitat.

    Valeria Reyes Giraldo

    • ds36udep dijo:

      Coincidimos contigo, Valeria. Es nuestra responsabilidad preservar la enorme riqueza cultural y natural que hay en nuestra Amazonía. Ello debe venir acompañado con medidas que aseguren el desarrollo para esos pueblos porque el 90% de esa gente quiere desarrollo. No un desarrollo que destruya sino uno integral, desde su cosmovisión. Hay que aprender a escucharlos y que ellos nos escuchen a nosotros. El Estado es fundamental en este papel.

      Muchas gracias por tu comentario.

  6. ds1udep dijo:

    Estoy de acuerdo con que el Estado no esta participando con el desarrollo sostenible de la población selvática; no solo debe velar por el interes de las empresas y de la economía solamente, sino primero por el bienestar de la sociedad.
    Debería preocuparse por mejorar los medios de acceso para lograr una mejor comunicación con los pueblos alejados para que así luego se pueda generar una mejor educación brindando materiales que culturicen y esten en sus dialectos para que mejoren su aprendizaje; para que se logre un avance y no un estancamiento sociocultural.
    Paulo Macedo

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