El transporte público en Lima Metropolitana: Una mirada a los transportistas, el sistema laboral y el rol que juegan en la problemática actual


Creo que mi ciudad ya no tiene consuelo
entre otras cosas porque me ha perdido

Mario Benedetti

Ese caos de movimiento, de donde la muerte llega al galope  

de todas partes a la vez

Charles Baudelaire

Cuando se nos pregunta cuál es uno de los mayores problemas que podemos encontrar en Lima hoy en día, una de las respuestas que brindamos, de forma automática casi, es el transporte público. Ya sea por la peligrosidad asociada a un viaje de un punto a otro de la ciudad, la incomodidad que sentimos mientras nos trasladamos al destino deseado, el servicio descortés y vulgar que recibimos, la suciedad de las unidades, el tiempo valioso que perdemos de forma inútil, entre otras cosas, siempre tendremos más de una respuesta de carácter negativo. Sentimos que nuestra queja tiene validez y que alguien debe corregir el problema que nos afecta. La alcaldesa, el presidente, los congresistas, los choferes o los cobradores. Siempre es alguien más quien tiene que hacer algo para solucionar esta situación caótica que padecemos a diario. No es lo común analizar reflexivamente el porqué se da esta situación. Incluso miramos a los transportistas como seres humanos incorregibles que no quieren hacer algo por mejorar el transporte y que deambulan como trogloditas en sus carros buscando atiborrarlos con pasajeros, quedándonos en la corteza del contexto, no buscando las causas últimas como dicta la razón al momento de perseguir soluciones. Según un estudio que llamó nuestra atención, pasamos aproximadamente entre tres y seis años de nuestra existencia usando el transporte público, por lo tanto es parte de nuestras vidas y no podemos ser indiferentes ante ello. Es nuestro deber como parte activa de la sociedad trazarnos como objetivo el evaluar qué sucede realmente detrás de este servicio y proponer una solución integral.

Un poco de historia… 

No basta con centrarnos en cifras y estadísticas, sino que debemos ahondar en varios aspectos que vayan más allá de las deficiencias técnicas correspondientes. Remontándonos en la historia, durante el siglo XX Lima tuvo un crecimiento demográfico exponencial de forma desordenada que terminó por desbordar cualquier plan delimitado que se pudiese haber propuesto. No se tomaron factores como la inmigración a gran escala desde pueblos del interior del país en las décadas del 60, 70 y 80 que dieron origen a los llamados “conos” que se encontraban en la periferia de la ciudad formal , si entendemos a esta como la conformada por los distritos tradicionales. Estos pobladores si bien asentaron sus precarias viviendas en los sectores más alejados de la ciudad, se trasladaban hacia el centro de la ciudad y alrededores para cumplir sus faenas laborales, lo cual incrementó su necesidad de transportarse en trayectos largos que en muchos casos, atravesaban Lima de un punto a otro. Esto desbordó la oferta brindada sin otorgarse una solución efectiva que cubriera esta demanda por parte de las autoridades. Los tranvías desaparecieron al igual que los llamados grandes buses (Ikarus) posteriormente. La inacción del Estado al no poder encontrar una solución efectiva hizo que durante la época de Alberto Fujimori, se liberalizara el mercado del transporte público para que el sector privado cubriera el exceso de demanda por su cuenta mas esto no se realizó como se hubiese querido y si bien es cierto, empezaron a circular vehículos de uso masivo en rutas que no se habían tomado en cuenta, las nuevas facilidades sirvieron como plataforma a una informalidad en la creación de nuevas empresas que se aprovecharon de los vacíos legales que la normativa brindaba. Muchas empresas se hicieron de la concesión de nuevas rutas, pero no tenían una flota de vehículos propios, así que mantenían tratos con los dueños de los vehículos y así se desligaban de las responsabilidades vinculadas con los choferes y cobradores que hacían uso de estos medios de transporte. Esto fue la génesis de las llamadas “empresas cascarón”.Por ejemplo, si ocurre un accidente de tránsito con heridos y muertos, no se puede inculpar directamente a la empresa a la que se le había concesionado la ruta en cuestión porque no era propietaria de los vehículos y tampoco cubría los daños que se daban, no existiendo vínculo contractual claro entre los operarios y los accionistas de la empresa principal. Eventos como el anterior son indicios de la distorsión que se da en todo este sector, lo cual termina afectando a los mismos operarios que terminan siendo víctimas del sistema al cual pertenecen. Un sistema bajo el cual no gozan de los beneficios laborales que deberían percibir de acuerdo a estándares legales y éticos. Realizan sus actividades diarias bajo la premisa que deben generar los mayores ingresos posibles sin importar la mayor parte del tiempo los medios que se utilicen para lograrlo. Muchos no lo saben, pero los choferes y cobradores en su mayoría no reciben un sueldo fijo mensual, sino que perciben una comisión nimia de los ingresos monetarios que reciben por el cobro de los pasajes. Eso hace que privilegien el fin sobre los medios para lograrlo, siendo esa la explicación que muchos no encontraban sobre el porqué realizan maniobras temerarias en las autopistas, sobrepasen el límite permitido de personas que deben ir en un vehículo, no paguen las multas con las que se le sanciona, entre muchos otros hechos similares que encontramos deplorables. Su concepción se vuelve utilitarista al igual que el de los agentes a los que rinden cuentas como los propietarios de los vehículos y los accionistas de las empresas dueñas de la ruta que son los que menos riesgos toman y  terminan llevándose la mayor parte de las ganancias. Un problema de deshumanización del servicio en todo el proceso y que termina perjudicando a todos. Pero si es un problema que data de años atrás cabe preguntarse ¿Qué acciones han tomado las autoridades desde aquella deficiente reforma de los noventa?

 Buscando responsables

Como dijimos inicialmente, la mayoría de nosotros asociamos la culpa del caos en que se encuentra sumido el transporte público a los transportistas, pero también a las autoridades, las cuales sentimos no realizan de forma correcta las funciones para las cuales se las eligió como nuestros representantes.  Los sentimos como abúlicos e indiferentes a esta situación y que solo realizan acciones persiguiendo un afán demagógico o populista para captar votos de vez en cuando. El Estado es un agente importante a través del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, y la Policía Nacional, que representan al Poder Ejecutivo; el Congreso, que emite leyes referentes al sector; y el Poder Judicial, que dictamina las sanciones y multas correspondientes por la trasgresión o incumplimiento de estas últimas. Pero la cara más visible y activa es la de la Municipalidad Metropolitana de Lima que es la que los transportistas refieren automáticamente cuando se les interroga como la autoridad más próxima a ellos, es la que vela por el ordenamiento del sector en la ciudad de manera más directa. En las últimas décadas, este organismo ha dedicado mayores esfuerzos a otros campos de su competencia en detrimento de lo que se pudo hacer en transporte. Ello porque enfrentarse a los gremios de transportistas genera riesgos políticos que las autoridades no quieren asumir y a lo más, se ha recurrido a dar ordenanzas y normas que atacan cuestiones no tan esenciales y de forma no de fondo. Incluso muchas propuestas a pesar de tener el consenso de la mayoría queda en letra muerta por la falta de control eficaz de su cumplimiento o porque los funcionarios que deben supervisarlas se dejan tentar por actos de corrupción que entorpecen y ponen trabas. Las municipalidades distritales tampoco quieren asumir su responsabilidad lo cual termina perjudicando una acción que una esfuerzos en pos de un mismo fin. Entonces surge naturalmente el cuestionamiento de qué se puede hacer si las autoridades no han logrado en los últimos años que mejore de forma significativa este desorden imperante y los transportistas se encuentran enquistados en una informalidad de la cual aparentemente no quieren salir.pa del caos en que se encuentra sumido el transporte público a los transportistas, pero también a las autoridades, las cuales sentimos no realizan de forma correcta

 ¿Hay luz al final del túnel?

¿Todo está perdido entonces? Creemos que no, que el escenario de desesperanza que parece inundarnos al momento de proponer soluciones se debe porque en realidad no se han brindado todas las alternativas posibles.  A lo largo de estos años se ha persistido en enfrentar el problema de la manera más técnica e impersonal posible quedándonos en un enfoque analítico, creyendo que con grandes megaproyectos como el Metropolitano o el tren eléctrico son las únicas vías posibles o que mayores sanciones disuadirán el comportamiento agresivo de choferes y cobradores. Y esto no puede seguir visualizándose así porque se trata de un problema de personas, lo cual implica que debemos salir del paradigma moderno y superficial y ahondar en el lado humano. Comprender que los transportistas sobreviven bajo un régimen indigno y denigrante en el cual se mueven a diario. Su perspectiva sobre el servicio que brindan debe cambiar, pero primero el clima laboral en el que transitan. Los accionistas y dueños de las rutas y de las  flotas deben comprender que no pueden seguir “sacándole la vuelta” a las normas y que no tratan simplemente con buses y micros, sino con personas con las cuales tienen un compromiso. Deben saber que a largo plazo el sistema informal que impera hoy en día es una bomba de tiempo insostenible y que si persisten es sus actitudes retrógradas afectan el bienestar no solo de los trabajadores que tienen a su cargo sino el bienestar de la sociedad en general. La formalidad debe terminar siendo la principal vía alternativa de solución ya que es la que genera mayores beneficios no solo cuantitativos sino cualitativos y que tiene efectos más duraderos, a pesar que tenga escollos en un comienzo. Y cuando nos referimos a escollos podríamos mencionar acciones como la desaparición de combis y vehículos obsoletos que no solamente son incómodos sino que ponen en riesgo la vida de las personas. Sabemos que esto puede causar perjuicios económicos a corto plazo, pero es necesario.  Además llevaría a que las pequeñas empresas que pululan al margen de la ley puedan unirse y formar empresas más grandes y sólidas que brinden todos los beneficios a sus empleados. Las autoridades deben reorganizar el sistema laboral existente y esperamos que la Gran Reforma del Transporte que está emprendiendo la Municipalidad Metropolitana de Lima y que es una de sus banderas de su Plan de Gobierno se lleve a cabo, sin causar un efecto negativo en la situación de los choferes y cobradores. Estas mejoras no surtirían efecto si los transportistas no ponen de su parte, por lo que se debe capacitarlos y hacerles ver que sus acciones tienen implicancias en otras personas. Que no es un servicio cualquiera el que brindan y que son responsables de muchas vidas durante las labores que realizan. Y para que todo no quede en simples palabras, se puede brindar incentivos en un primer momento como la disminución de impuestos a aquellas empresas que cumplan con otorgar un  régimen de trabajo acorde con estándares normativos, facilidades de crédito para renovar sus flota, leyes que se apliquen de forma gradual y secuencial para no presentar la formalización de forma terrorífica, entre otras.

¡No nos lavemos las manos!

Pero como dijimos en la introducción de este artículo, no se trata de que el rol por mejorar la situación recaiga solo en las autoridades y transportistas sino debemos cuestionarnos ¿Y nosotros que podemos hacer? Mucho es la respuesta. A veces de forma inconsciente favorecemos que este sistema con grado de formalidad muy bajo persista con acciones que pueden parecer intrascendentes de forma aislada pero que en su conjunto son determinantes. Acciones como incumplir las normas que se dan para los peatones como respetar los paraderos establecidos, aceptar el ponernos en riesgo por una cuestión de facilidad al momento de transportarnos, menospreciar a los operarios del transporte de forma despectiva y denigrante insultándolos, no alzando nuestra voz de protesta ante un mal servicio. En esto último es importante recalcar que la indiferencia que mostramos ha hecho que se acumulen años de deficiencia en el sector. Terminamos por acostumbrarnos a lo rutina y el mal servicio tomándolo como ya dado y sintiendo que no podemos hacer nada. Debemos ser agentes de cambio. También debemos llamar al apoyo del estado para que se fomente una cultura urbana más fuerte y exigente. Una cultura que permita elevar el nivel de educación de las personas y así poder fomentar el buen uso de estas herramientas brindadas por el sistema de transporte. Además, esto aseguraría que el nivel de servicio esperado por los consumidores y los futuros consumidores se eleve y así las empresas se vean obligadas a ofertar un servicio de mejor calidad, como colocar vehículos en mejores estados, estandarizar la flota y volverla propia. Sin embargo no debemos olvidar que necesitamos entender que las reformas que las autoridades puedan aplicar  no tendrán ningún eco si no colaboramos y ponemos de nuestra parte también, concientizándonos que es una tarea de todos. Una perspectiva más humana e integral debe ser  la enmarque este conjunto de soluciones.

Libros y documentos que podrías revisar sobre el tema:

  • – Bielich, C. (2009) La guerra del centavo. Una mirada actual al transporte público en Lima Metropolitana. CIES e IEP, Lima
  • – Defensoría del Pueblo (2008) Informe Defensorial 137. El transporte urbano en Lima Metropolitana: Un desafío en defensa de la vida. Defensoría del Pueblo, Lima
  • – Lima Cómo Vamos (2012) Encuesta Lima Cómo Vamos 2012. Informe de percepción sobre calidad de vida. Lima Cómo Vamos, Lima
  • – Vega Centeno, P., Dextre, J. y Alegre, M. (2011) Reestructuración y cambio metropolitano. Pontificia Universidad Católica del Perú y Pontificia Universidad Católica de Chile, Lima.
  • – UITP (2003) Por una mejor movilidad urbana en los países en desarrollo: Problemas, Soluciones y Realizaciones ejemplares. Dic 2003.

Otras explicaciones sobre el tema

Finalmente, te dejamos este número al cual puedes llamar

Autores: Luis Rodrigo Díaz, Luis Felipe Injoque, Sebastián Uribe

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42 respuestas a El transporte público en Lima Metropolitana: Una mirada a los transportistas, el sistema laboral y el rol que juegan en la problemática actual

  1. ds37udep dijo:

    La insatisfacción que los ciudadanos tienen con respecto al transporte público de Lima refleja la incomodidad y el mal servicio que brindan los choferes y cobradores de combis, ya que la mayoria de los ciudadanos utilizan combis y el metropolitano. Ya que pienso que hay una gran diferencia entre el servicio del Metropolitano y del Tren Eléctrico con las combis que transitan en las calles. Por lo cual pienso que la idea es cambiar el concepto empresarial del servicio del transporte público. La actual estructura está desfasada porque hay una gran diferencia entre los choferes del Metropolitano y los de combis. Estos últimos viven el día a día buscando pasajeros en las calles, mientras que los otros ganan un sueldo mensual con beneficios salariales.
    La congestión vehicular debe ser un aspecto prioritario para las autoridades, ya que, el problema en la ciudad es la falta de cultura ciudadana, de la que adolecen los ciudadanos.
    Andrea Rojas Segura.

    • ds32udep dijo:

      Estamos de acuerdo en estos aspectos. No se esta tomando colmo prioridad la calidad del servicio brindado, lo cual puede desembocar en un circulo vicioso ya que las autoridades no hacen nada para mejorar y los ciudadanos se están acostumbrando a que no se haga nada.

  2. ds22udep dijo:

    Considero que el transporte en Lima y Perú es subdesarrollado, en otros países veciones tienen trenes, como se menciona en el blog, y son mas eficientes, cuestan menos, tienen más espacio y sobre todo no contaminan, aquí en lima se han puesto trenes y también el metropolitano, pero al parecer el que los hizo no calculo bien la demanda, ya que estos dos medios de transporte son de tamaño pequeño y no alcanza para todas las personas que desean ir, esto se aprecia mucho en las mañanas, cuando se ve los trenes repletos y el metropolitano desbordando de gente.

    Gian Aibar Llamosas

    • ds32udep dijo:

      Estamos de acuerdo con el hecho de que otras capitales de países vecinos tengan mejores sistemas de transporte masivo. En el caso del Metropolitano de Lima es realmente lamentable que tan grande inversión no se pueda explotar. La razón de esto es que las autoridades , al no eliminar la competencia, no permiten que el metropolitano sea rentable, por lo que no opera a toda su capacidad ni siquiera en las horas picos y además ocasionó el alza en el precio del servicio. En el caso del tren es claro que fue una negligencia del gobierno al realizar la inversión habiendo un gran desfase entre la inauguración de la obra y la llegada de los nuevos trenes, los cuales no eran compatibles en un inicio.

  3. ds26udep dijo:

    Tienen razón con que no debemos lavarnos las manos. Tenemos que hacer política, es decir, y con sus propias palabras, “debemos ser agentes de cambio.” Si bien es un poco difícil cambiar la mentalidad de las personas, no es imposible pero toma más tiempo; podemos empezar con nosotros mismos respetando los paraderos señalizados; exigiendo a los conductores/cobradores que recojan y dejen a los pasajeros en dichos paraderos; diciéndoles “Buenos Días (…)” “Gracias”, “Por favor”, “Que tenga un Buen Día”. Contagiarles nosotros mismos felicidad y reconociéndolos como personas que, de alguna u otra forma, influyen en nuestra vida. Obviamente, el sector público también tiene que intervenir. Debería existir un ente regulador del transporte que garantice un mínimo de requisitos tanto para la flota de vehículos como para los trabajadores. Asimismo, vele por el medio ambiente.

    Tassha Rivera Guevara

    • ds32udep dijo:

      Estamos de acuerdo en que nosotros como usuarios debemos ser partícipes del cambio. Respecto a la creación de un ente regulador encontramos que las labores que mencionas le corresponden al MINTRA y a la autoridad municipal. Es claro que su labor podría ser mejor realizada, sin embargo se debe tomar con pinzas el hecho de crear un nuevo ente regulador, pues si se le da más facultades que las que el gobierno tiene ahora puede desestimar la libre competencia.

  4. Como lima es una ciudad que ha tenido durante los últimos años un gran crecimiento de su población, esto ha generado que se cree gran demanda de transporte. Y al no existir un sistema planificado y ordenado de transporte masivo en lima se comenzaron a crear unidades de transporte con lineas propias (combis, colectivos, omnibus, etc.). ademas que estos conductores al no tener educación y conciencia generaron en lima el caos y desorden que todos conocemos.
    Para mi la única alternativa de solución es tener un sistema masivo de transporte publico en lima, como un tren subterráneo. Que felizmente ya va a haber.

    • ds32udep dijo:

      Estamos de acuerdo con que una solución a largo plazo pueda ser la implementación de un sistema masivo que abarque a toda la ciudad. Sin embargo en el corto plazo se debe hacer algo. Implementar un sistema masivo en poco tiempo puede dejar sin empleo a muchas personas que hoy en dia trabajan en el transporte público, personas con poco nivel educativo por lo que se les puede ser difícil la,inserción en el mercado laboral. Por eso buscamos plantear una solución integral, la cual busque ayudar a todos los agentes posibles y minimize el desempleo que se podría generar.

  5. ds14udep dijo:

    El transporte público, “un dolor de cabeza” tanto para los usuarios, conductores de autos de uso particular, autoridades que regulan el transporte, entre otros agentes. Este problema latente influye en graves consecuencias que son “pan de cada día” en los noticiarios como accidentes por exceso de velocidad, “carreras por ganar pasajeros”, choques por imprudencia del conductor de ómnibus, entre otras miles de portadas a las que lamentablemente estamos acostumbrados. Asimismo para lograr un cambio beneficioso para la tranquilidad, orden público y seguridad ciudadana, como ustedes mencionan es necesario que la reforma se de una manera integral desde los dueños de las empresas de transporte hasta nosotros como usuarios del mismo.

    Omayra Anto Ruiz

    • ds32udep dijo:

      Estamos de acuerdo en este aspecto. La gran cantidad de accidentes no tiene justificación, y muchas veces los responsable no quieren dar la cara. El rol que jugamos como usuarios es muy importante para prevenir esto. Debemos dejar de lado la timidez de no reclamar por una mala práctica de manejo y ser prudentes al dejar de lado el llegar rápido a cambio de llegar seguros. Si nosotros no fiscalizamos el transporte público desde adentro de las unidades entonces muchas,cosas se pueden pasar por alto.

  6. ds29udep dijo:

    Muy buena publicación. Al igual que un comentario anterior, pienso que somos la mayoría de nosotros, los que utilizamos micros y combis a diario, los que debemos empezar con el cambio. Sabemos que la prioridad es llegar puntuales a nuestras clases o trabajos, pero no es posible ni que permitamos ni mucho menos que intentemos subir a estos medios de transporte cuando están repletos de gente. He sido testigo de personas que arriesgan sus vidas quedándose con parte de su cuerpo fuera porque la puerta ni siquiera cierra generándose además otros problemas como robos. Finalmente lo que debería ser un traslado tranquilo termina convirtiéndose en un dolor de cabeza y preocupación. Que esto no quede en palabras, sino que verdaderamente lo pongamos en práctica para empezar el cambio con un granito de arena.

    • ds29udep dijo:

      Jimena Torres Benavides (comentario anterior)

    • ds32udep dijo:

      Estamos de acuerdo en este aspecto. Muchas veces los usuarios mismos nos quejamos del servicio, sin embargo igual terminamos arriesgando nuestra vida con tal de no pagar más o de llegar temprano. Ejemplos de como esto acaba en tragedia hay muchos, y como los usuarios mismos permiten y son participes de esto, nadie les pone el pare.

  7. Aunque no nos guste, el transporte público forma parte importante en el sector económico limeño. Aunque cause muchos problemas es una gran fuerte de empleo para muchos, incluyendo a quienes laboran de manera informal. Las soluciones que se plantean al problema del transporte público, muy pocas veces contemplan a las personas que se desempeñan en este campo.

    • ds32udep dijo:

      Estamos de acuerdo en este aspecto. Realmente pocas son las soluciones que sean integrales y contemplen a todos los agentes. La implementación de unidades más grandes implica menos personal laborando, y los choferes que tienen gran cantidad de multas difícilmente pueden aplicar a conducir en las nuevas unidades.

  8. Como bien se menciona la problemática del transporte público no es solo tema de los transportistas. Es cierto que ellos faltan muchas de las normas e incluso realizan huelgas por temas ridículos (Por ejemplo huelga ya que aumentaron el monto de una multa por manejar en estado de ebriedad…) , pero también somos responsables todos nosotros que usamos esos servicios. La gente pidiendo bajar en paraderos no autorizados, gritando y molestándose apurando al chofer, bajando sin pagar, etc., estas cosas afectan directa o indirectamente el desempeño del transporte en general.

    • ds32udep dijo:

      Estamos de acuerdo en este aspecto. Si bien es cierto que en este articulo solo nos enfocamos en el sistema laboral de los transportistas como parte del problema tambien buscamos incentivar a analizar los otros aspectos. Si la solución no es integral entonces no se podrá acabar con el problema.

  9. ds35udep dijo:

    Estoy bastante de acuerdo con ustedes, creo que muchas de las cosas que mencionaron no las conociamos antes de leer su articulo, la información está muy buena y además estoy de acuerdo con las soluciones propuestas. Primero es verdad que las personas no deben lavarse las manos y hecharle la culpa al estado en general (presidente, alcalde, congresistas, etc), debemos tomar conciencia y actuar, primero nosotros y luego exigirle al estado un cambio, pero no sólo exigirle, sino hacer propuestas para que éstas sean evaluadas, si vamos a pedir algo hay que saber pedir y no solo exigir. Ojalá el gobierno se ponga las pilas y todo no quede en palabras.

    María Paz Hurtado de Mendoza Yahiro.

    • ds32udep dijo:

      Estamos de acuerdo en este aspecto. Uno tiene que estar informado antes de pedir o reclamar algo. Las personas muchas veces critican sin tener idea del sistema laboral al cual están sometidos los transportistas. Si uno se pone a analizar nadie brinda un servicio asi si no es por necesidad. Las autoridades deben velar para que se dejen de cometer estos abusos por parte de los empleadores.

  10. ds17udep dijo:

    Muy de acuerdo con el articulo. Otro problema creo que es que la cula la tenemos tambien quienes usamos el transporte. Por ejemplo cuando los buses estan llenos nos subimos y de ahi nos quejamos. Otra cosa es que para mejorar ese servicio se necesita aumentar los precios, para que los choferes y los cobradores no mentan toda la gente que quieran, no hagan carreras, etc. Si quieremos un mejor transporte todos debemos aportar.

    Andres Bueno Rossel

    • ds32udep dijo:

      Muchas gracias por tu comentario y estamos de acuerdo con el aspecto que usted sugiere, hemos querido ver por parte de los transportistas cuales son los factores que causan este problema dado que son más difíciles de saber. Por parte de los ciudadanos también compartimos la culpa cuando paramos a los transportes en lugares que no son paradero o cuando tratamos de regatear los precios.

  11. ds34udep dijo:

    Tienen razón, nosotros en parte somo culpable al permitir que esto continúe, hay que saber darle un alto a esto. Una vez me tope con un grupo que supo actuar y el cobrador no tuvo más opción que cumplir con su deber. Todos debemos ser así.

    Piero André García Oré

    • ds32udep dijo:

      Muchas gracias por tu comentario y nos da gusto que existan este tipo de personas. Se debe de cambiar la cultura “transportística” Para que se genere progreso en este aspecto, tanto de nosotros Como de Los transportistas.

  12. ds5udep dijo:

    Además de existir un desorden en el tráfico por la cantidad de vehículos que existen, los conductores de micros, combis, taxis y también vehículos particulares, la mayoría de veces no respetan las reglas de tráfico y se meten por donde quieren, y esto yo creo que es por falta de educación, cultura y muchas veces no tienen conciencia de los accidentes que pueden ocasionar, por eso yo pienso que cada persona, además de tener que existir una mejora el sistema de transito, debe respetar todas las reglas para así tener una ciudad mas ordenada.

    ADRIANA GÓMEZ CARRERAS

    • ds32udep dijo:

      Tienes mucha razón, se debe promover la educación para garantizar un nivel de cultura que exija el desarrollo de este aspecto y no ir contra la ley, o que no se den los casos en que uno se quiere pasar de vivo para buscar el bien propio, de esta manera tendremos un mejor movimiento como sociedad.

  13. ds41udep dijo:

    De acuerdo con el artículo. Para que haya un buen servicio en el transporte público se debe tener respeto tanto a los que prestan el servicio como a los que hacen uso de éste. Me parece que faltó tocar el tema de los “asientos reservados”. Este aspecto es muy importante, ya que hoy en día el cobrador no exige que el adulto mayor o una persona discapacitada haga uso de este asiento. Pero lo que es aún peor es que esta persona no lo exige y la indiferencia de la gente contribuye a que no se haga valer este derecho. Me parece que en el Perú hay muy pocos asientos reservados, por lo menos deben haber diez; es normal que cada año la cantidad de adultos mayores aumente y para esto debe implementarse todo tipo de servicio público. En conclusión, se debe mejorar el servicio lo antes posible, pero para lograr esto también es necesario que los peruanos estemos de acuerdo con un aumento en el pasaje.

    Daniela Robledo Muro

    • ds32udep dijo:

      Muchas gracias por tu comentario. En primer lugar queríamos ver el problema desde el aspecto del sistema laboral. Por otro lado, nos parece interesante el punto que propones, sin embargo primero deberíamos cambiar el formato de los vehículos para poder aumentar el numero de asientos reservados y también debería de haber un cambio al servicio prestado y como colocamos en el artículo se debería de desarrollar más las condiciones de trabajo de los afectados.

  14. ds29udep dijo:

    Es muy interesante el enfoque dado sobre nuestro papel en el cambio del sistema de transporte público, pues al aceptar el maltrato en el servicio contribuimos a perpetuar el sistema que nos disgusta tanto. Situaciones vistas cotidianamente como pasajeros rehusándose a pagar la tarifa establecida, pidiendo bajar en lugares que no son paradero y subiendo aún cuando claramente el bus se encuentra lleno, demuestran cierto nivel de conformidad por parte de los usuarios pues se prefiere que prime la informalidad en el transporte. Es importante un replanteamiento en la forma en la que opera el sistema de transporte público en nuestra ciudad por parte de las autoridades, así como también lo es la actitud de nosotros los ciudadanos frente al modo en que hacemos uso de éste.
    Maria Fernanda Luna.

    • ds32udep dijo:

      Muchas gracias por tu comentario. Es cierto lo que afirmas con respecto al comportamiento que debemos dar como usuarios y no promover la informalidad. La cultura de las personas debe de desarrollarse más pata que podamos evitar estos conflictos.

  15. jovaldezflo dijo:

    Lima cada día esta creciendo más, y para nadie es un secreto que el transporte público peruano es uno de los peores de Latino América, o hasta del mundo, siendo también uno de los mas baratos. Todos pegamos el grito al cielo cuando hablamos del transporte, pero, realmente estaríamos dispuestos a pagar dos o tres veces más por un mejor transporte? Yo creo que no. Reestructurar el servicio es un tema que poco a poco se está logrando, hace unos pocos años, las combis paraban en cualquier esquina sin importarle cuanto tráfico podían ocasionar, pero hoy, hay muchos paraderos establecidos y aunque les cueste mucho, se esta logrando que los transportistas respeten dichos paraderos. A los que les cuesta acostumbrarse a dicho cambio es a los usuarios, que no desean caminar unas cuadras más y exijen parar donde les da la gana. Pienso que estos son dos claros ejemplos que el problema del transporte público no sólo esta en el mismo transporte, si no está en cada uno de nosotros. Me parece que un paso importante para solucionar este problema es cambiar nuestra actitud hacia el modo de uso de éste.

    Jose Valdez Flores

    • ds32udep dijo:

      Muchas gracias por tu comentario. Si bien es cierto lo que dices sobre el progreso formal de los transportistas, ahora se ha generado otro problema y ese consiste en que tan formal es el sistema laboral de los transportistas porque como ya mencionamos en el artículo es un factor muy problemático aún. Nosotros debemos de cambiar de actitud pero aún falta desarrollar bastante el sistema de transporte.

  16. ds25udep dijo:

    Es cierto que a muchos no nos agrada este transporte público: Nos incomoda la falta de limpieza que hay en los vehículos, nos fastidia que el cobrador nos pida el pasaje cuando ya se lo dimos o que por subir la mayor cantidad de pasajeros, el conductor pierda la luz del semáforo, además en muchas oportunidades, sabemos que ponen en riesgo la seguridad y salud de las personas. Sin embargo, es un medio de transporte muy importante para muchos, más que nada por cuestión de acceso y de precio. Quizás ya no solo debemos echarle la culpa al tipo de conductor o cobrador que se nos presenta sino preguntarnos qué podemos nosotros hacer para que al menos mejore un poco esta situación; podemos dar el ejemplo con nuestro comportamiento: Saber cómo actuar ante determinados conflictos que puedan surgir dentro del vehículo, decir gracias al momento de recibir el boleto o al bajarnos del carro; no son cosas tan difíciles y se pueden hacer. No hay que exigir un buen comportamiento si uno no lo demuestra, por algo se empieza y si está uno en condiciones de hacerlo, bienvenido sea..

    Valeria Naldos.

    • ds32udep dijo:

      Muchas gracias por tu comentario.
      Es muy bueno lo que dices, denota el desarrollo que tendríamos como sociedad y la cultura que poseeríamos. Sin embargo, el desarrollo que vemos en ese aspecto aseguraría la relación transportista-usuarios como buen servicio. Aún hay problemas con la relación transportista-estado y ese es el aspecto mas bajo que hay ahora, hasta que no mejore esa relación y halla desarrollo en ambas partes con respecto al sistema, no habrá mejoría alguna.

  17. Ciertamente, todos los usuarios del transporte público tenemos la responsabilidad no solo de hacer respetar nuestros derechos, sino de participar activamente en la formación de otras personas para crear una cultura apropiada y positiva. Además, es responsabilidad de las autoridades fomentar una buena capacitación a los trabajadores de los medios de transporte para que estos sepan no agredir a los usuarios, es común ver a cobradores no respetar a los universitarios y querer cobrar más de lo debido, o oponerse a respetar a policías y bomberos cuando muestran sus pases, al punto de creer que al no cobrarles pasaje se les hace un favor cuando en realidad la ley lo manda así (los precios de los pasajes contemplan estos casos). El sistema actual tampoco es un factor que fomente el orden, con empresas que no son sostenibles y que optan por dar su nombre a todo aquel que desee cubrir una ruta, este buscara su beneficio y no brindar un servicio adecuado necesariamente. Resolver estos problemas implican mucho trabajo y a largo plazo, las autoridades no solo deben enfocarse en soluciones temporales que no ayuden a mejorar el transporte.

    • ds32udep dijo:

      Muchas gracias por tu comentario.
      El punto que tratar nos parece muy bueno y es muy similar a lo que queríamos reflejar, como indicamos en un comentario más arriba la relación transportista-estado es la que debe desarrollarse ya que es fundamental para el desarrollo del sistema.

  18. ds36udep dijo:

    Es una lástima que una megalópoli como la nuestra tenga una sistema vial tan ineficiente que debe ser atendido en gran medida por el sector informal dado que las autoridades nunca se preocuparon en adoptar medidas eficaces. De cualquier forma, en total acuerdo con lo comentado por este artículo, limitarnos a señalar al Estado y los transportistas nunca va a solucionar nada. Nuestra falta de cultura cívica, por ejemplo: al parar a un taxi en cualquier parte y ponernos a negociar con él (y esto a todos los niveles socioeconómicos), es un problema que no se resuelve de un día para otro. Yo considero – y es con tristeza que lo digo – que la solución pasa por tocar el bolsillo de la gente. Sino fijémonos como nadie maneja en el Callao a más de 60km/hora…

    • ds32udep dijo:

      Muchas gracias por tu comentario.
      Es muy cierto lo que dices, la realidad desde el usuario debe de desarrollarse más para garantizar un perfecto funcionamiento por parte de la conducta transportística pero no hay que dejar de lado el trabajo por parte del estado y las empresas. Por otro lado no es que halla informalidad, ya se formalizó todo y el aspecto que debemos ver ahora es que tan formal es la empresa o el sistema empleado.

  19. ds36udep dijo:

    olvidé agregar mi nombre al comentario anterior.
    Sergio López

  20. ds41udep dijo:

    Es cierto, vivimos en la cultura “combi”, en la cual la viveza es celebrada y “sacar la vuelta” es algo frecuente para lograr los objetivos sin importar a quien se perjudica. Como ustedes lo han dicho, cambiar esta forma de pensar es responsabilidad de todos. También creo que es importante hacer que los transportistas sientan que son agentes que aportan a la sociedad, que son útiles y tienen una responsabilidad muy grande, tal vez esto los motive a querer ofrecer un mejor servicio.

    María Pía Núñez

    • ds32udep dijo:

      Muchas gracias por tu comentario.
      Estamos de acuerdo en el hecho de que los transportistas parecen actuar dejando de lado que están brindando un servicio importante a la sociedad. Es entendible que la situación laboral por la cual pasan es deplorable, sin embargo no debería justificar su forma de actuar.

  21. Pingback: De a pie y en micro | #HablaProfe

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