La ventaja ilegítima, la corrupción

Todos sabemos que uno de los principales problemas de la política peruana es la corrupción de funcionarios públicos. A todo nivel de cargos públicos se pueden encontrar escándalos de corrupción. Desde policías de tránsito hasta presidentes de la República, el problema de corrupción es constante. En el presente trabajo analizaremos a profundidad el problema de la corrupción en nuestro país y presentaremos soluciones al problema basándonos en entrevistas, investigaciones y en los principios de la doctrina social de la iglesia.

A lo largo de la historia el ser humano se ha preocupado por la acción moral, es decir, las personas han buscado cuál es la mejor manera de comportarse en sociedad. Culturas tan variadas como los griegos y los incas, han logrado desarrollar un sistema de normas sociales que buscan el bien común. Los gobiernos democráticos se instituyen para promover el bienestar del pueblo mediante la aplicación de un conjunto de leyes. Sin embargo, los funcionarios de dichos gobiernos son seres humanos y debido a su naturaleza libre pueden actuar en contra de este fin. En estos casos surge el problema que conocemos como corrupción.

Entendiendo el problema

corrup1En primer lugar, es necesario definir qué se entiende por corrupción. En este caso estudiaremos a la corrupción entendida como todo acto realizado por un ente de poder (tanto en el ámbito público como en el privado) que afecte el orden social de forma negativa, beneficiando solo un grupo de la población y dejando de lado a los demás. Esto quiere decir que toda acción que busque un beneficio egoísta y afecte a la población (o parte de ella) puede ser considerada como corrupta.

Para este trabajo estudiaremos especialmente a un tipo de corrupción que es especialmente dañina para la sociedad: la corrupción política. La corrupción política es el abuso del poder del gobierno para obtener un beneficio personal. Este tipo de corrupción suele involucrar negociaciones secretas y es el opuesto radical a la transparencia.

Según el profesor de derecho Enrique Ghersi: “Todos nos preocupamos por el problema, pero creemos que lo que ocurre es que, como somos demasiados corruptos, no funciona el sistema, no funciona la democracia y no funciona la ley; cuando es exactamente al revés. Como no funciona el estado de derecho, como no funciona el sistema institucional, se produce la corrupción como una alternativa para que la gente pueda desarrollar sus diferentes actividades económicas.”

En otras palabras, el problema de corrupción se debe, por lo general, a fallas estructurales de nuestro sistema político. Según Ghersi, debemos asumir que las personas buscarán participar en la economía y, por lo tanto, que ponerle regulaciones arbitrarias a las libertades individuales producirá una burocracia corrupta. Las personas, muchas veces con buenas intenciones, son excluidas de la actividad económica y son forzadas a elegir entre violar las leyes o quedar al margen de la actividad económica. Por lo tanto, se crea una serie de incentivos perversos que llevan a que los individuos elijan involucrarse en actos de corrupción

A pequeña escala, la corrupción puede presentarse en forma de coimas a los funcionarios públicos de poco poder para obtener favores ilegítimos. Estos casos, aunque individualmente no son graves, originan un problema generalizado debido a la frecuencia con la que ocurren. Asimismo, se pierde el respeto a instituciones como la policía nacional y el poder judicial; que son actualmente percibidas como las instituciones más corruptas del país. Este problema resulta sumamente alarmante debido a que, a pesar de nuestro aparente proceso de desarrollo como país en los últimos años, diversas estadísticas demuestran que los sobornos a los policías han aumentado. (Fuente: Ministerio de Justicia)

Por otro lado, existen casos tan graves como el de Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori, en los que los actos de corrupción son realizados por las personas más poderosas del país. Estos incidentes le restan transparencia al proceso democrático de la nación y generan violencia. Como consecuencia, las personas buscan llegar al poder político para enriquecerse y no para promover el bien común.

Para la profesora de la universidad de Yale, Susan Rose Ackerman, la corrupción le resta legitimidad al gobierno de un país y crea un círculo vicioso en el que los gobernantes buscan aumentar el poder del Estado para poder seguir beneficiándose de la población. Por ello, debemos mantener cierto grado de escepticismo ante políticos que busquen aumentar las regulaciones que el gobierno le impone a los agentes económicos de la sociedad. Tal como plantea Ackerman, el ideal de gobernantes morales no es realista más allá de pequeñas aldeas.

¿Qué dicen los expertos?

Respecto a este creciente problema, Ashok Kotwal, corrup2Ph. D. en Economía por la Universidad de Boston y Catedrático en la Escuela de Economía de Vancouver, considera que una de las principales causas de la corrupción es el gran poder otorgado a los gobiernos. Cuando los ministros de gobierno tienen el poder de privatizar recursos públicos, las firmas que intentan conseguir estos recursos buscan sobornar a estos ministros, generándose a partir de estas acciones corrupción a gran escala.  A pequeña escala, la corrupción ocurre, por ejemplo, cuando los oficiales del gobierno deciden si uno puede o no abrir una tienda o empezar un negocio, buscando obtener beneficios económicos de manera ilegítima.

Kotwal explica además que la evolución histórica de las normas sociales permite disminuir la corrupción cuando el comportamiento honesto es usado como base. Por ejemplo, algunas personas creen que es muy natural que un poblador de Nigeria, India o Bangladesh acepte un soborno; lo que aún no está claro es por qué alguien de Suecia no tomaría el soborno. En términos de incentivos económicos debería de aceptarlo. La clave está  en la evolución de normas sociales. Es por ello que un desarrollo social basado en la honestidad y transparencia es de radical importancia.

Por otro lado, y contrario a lo que muchos piensan, la corrupción no depende del nivel de pobreza. Para José Luis Sardón, Decano de la Facultad de Derecho de la UPC y miembro de diversos tribunales administrativos, la corrupción depende del nivel en que el Estado interviene en los diversos ámbitos sociales mediante políticas incorrectas, descuidadas o que no le corresponden. Por ello, cuando el Estado brinde cualquier tipo de servicio, es necesario tomar en cuenta lo vulnerables que son este tipo de programas a la corrupción y aplicar las medidas necesarias de forma consecuente.

Respecto al desarrollo social y sus bases éticas, Kotwal explicó que los valores de una sociedad no cambian en una noche. Este proceso es especialmente largo debido a que las normas sociales están condicionadas por la historia y la cultura. Sin embargo, este cambio no es imposible. Un ejemplo claro de ello es el estado oriental de Bihar, en donde por siglos habían grandes patrones con esclavos a su disposición; este Estado se caracterizó por su baja producción agrícola durante esta época. Pero luego, cuando la estructura social cambió completamente, se desarrolló la irrigación e incluso se dio una reforma agraria. Es muy difícil que se generen variaciones positivas en las normas sociales si no hay un cambio en los incentivos.

Finalmente, y tomando en cuenta el plano local, Sardón considera que la desintegración social que caracteriza al Perú, generada a partir de unas marcadas diferencias raciales – genera una falta de capital social, es decir, de confianza. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo titulado La Política Importa, identifico al Perú como el país con menor capital social de la región. A penas el 13% de los peruanos decían confiar en los demás. Si la falta de confianza interpersonal es tan alta los acuerdos políticos son muy difíciles de lograr.

Sin embargo, no todo es color gris para nuestro país. Sardón aclara que la mejor forma  de superar la desconfianza es compartiendo experiencias de éxito con  todos los miembros de nuestra sociedad, cosa que está ocurriendo hoy en día. En los últimos años el Perú está experimentando un proceso de desarrollo que nunca antes había tenido. Eso no solo ayuda a erradicar la pobreza, sino que además nos permite mejorar nuestra integración social.

¿Quiénes son los involucrados?

Como ya hemos visto antes, los funcionarios estatales son los principales implicados en la corrupción. El Dr. Ashok Kotwal nos explica que los funcionarios con mayor poder de decisión usualmente buscan crear una situación conveniente para sí mismos, esto puede darse de forma legítima o quebrantando la ley. Una posible causa para este actuar ilegítimo es, según el profesor Enrique Ghersi, que el costo de cumplir la ley es, casi siempre, mayor que el beneficio.

En el ámbito privado, son las empresas los principales responsables de este problema. Las empresas, en su búsqueda por maximizar utilidades, encuentran que involucrarse en actos de corrupción es más rentable que cumplir la ley. Como el país tiene instituciones débiles, el riesgo de que las empresas sean descubiertas es tan bajo que no influye en el proceso de toma de decisiones.

Sin embargo, no todos los miembros de la sociedad son parte del problema. Algunos políticos  así como organizaciones sin fines de lucro buscan activamente ponerle fin a estas prácticas que dañan a la sociedad. Como afirma la activista Charmian Gooch las acciones de las organizaciones anti-corrupción tienen resultados reales. Por otro lado, las personas que saben que este problema existe pero no hacen nada al respecto, son cómplices que brindan las condiciones necesarias para que se realicen estos actos.

¿Qué hacer al respecto?

Luego de estudiar a los implicados y qué pueden hacer estos por la mejora de este problema social, llegamos a dos respuestas. La primera respuesta es de carácter cívico y público, y la segunda es de ámbito privado.

corrup3Primero, nuestra propuesta cívica es un cambio en la estructura educacional que se da respecto a este problema. Esta vía busca informar a las personas del verdadero impacto de la corrupción, buscando que así tomen conciencia y no incurran en actos de micro-corrupción.

Una forma en la cual esto se puede lograr es a través del principio de subsidiariedad (incentivos del estado para que empresas generen iniciativas para resolver problemas sociales), tomando esto en consideración el estado buscaría que la formación de conciencia proceda de las familias y de organizaciones civiles. Se buscaría a través de estas organizaciones darle a las personas una relación más fuerte con lo que los actos de corrupción conllevan a gran escala. Como hemos explicado anteriormente, pequeños actos de micro-corrupción, llevados a cabo repetidamente y por gran parte de la población, llevan a un problema generalizado que termina afectando a la sociedad en conjunto. Es esta relación la que debe explicarse detalladamente, de esta manera comprenderán que al caer en corrupción, en última instancia, son ellos los afectados. Por esto, este cambio significaría no solo un cambio individual, sino también será esencialmente un cambio social en el que también buscaran el cambio de los demás. De esta forma se dará un efecto dominó, el cual llevará la solución a todos los niveles sociales y rurales.

Vemos esta primera opción como la más viable para resolver los problemas de micro-corrupción. Evitando así las coimas y pequeñas evasiones de la ley.

Por otro lado, debemos lograr que las empresas sean monitoreadas tanto por el gobierno como por ONGs. Una vez más, podemos aplicar el principio de subsidiariedad para lograr un cambio social que provenga de la iniciativa privada. Es importante notar que todo ser humano es corruptible, por lo que resulta necesario que exista una cadena de supervisión en la que nadie pueda afirmar que no le debe rendir cuentas a otros.

Por lo anterior, lo que este sistema propone es transparencia de todas las formas de organizaciones privadas y públicas. Para regular esta transparencia cualquier ONG o institución del gobierno podría exigir que se le rinda cuentas de las operaciones de la empresa (estando estas ONG e instituciones del gobierno sujetas a estas mismas condiciones). De esta forma buscamos que las empresas sean más transparentes. El estado, por su parte, toma la tarea de regulador, pudiendo tomar cartas en el asunto a la luz de cualquier sospecha. Con esto, aprovechamos para poner al estado bajo esta misma lupa y así las empresas u ONG que deseen la transparencia del estado podrán exigírsela. Así no es solo el estado el que se arma con la capacidad de regular, sino también las empresas y ONG las que se incorporan en esta tarea.

Esta última solución, por su parte, busca atacar el problema por el lado grande de la corrupción. Por esto se enfoca en las empresas y el gobierno, buscando que no se generen más instituciones anti-corrupción (las cuales conllevan mayor burocracia y dan paso a mayor corrupción) si no, en su lugar, buscar el camino de la auto-regulación.

Conclusión

Como afirma el profesor Kotwal, la corrupción jamás podrá ser erradicada del todo debido a que procede de la libertad humana. Sin embargo, podemos tomar acciones para reducir el impacto que este fenómeno tiene sobre el bienestar de la sociedad y, con las debidas instituciones, se puede minimizar el daño causado por los intereses egoístas de los funcionarios públicos.

 

Por: Nicolas Echecopar, Sebastián Sardón, Raul Villacorta

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6 respuestas a La ventaja ilegítima, la corrupción

  1. ds26udep dijo:

    Buen tema, tal vez falto profundizar un poco mas en la generación de alternativas, ya que como lo mencionaron el tema de corrupción es un tema de educación, sobre todo de tener cierta educación en ética. Como ciudadanos podemos tomar simples acciones como el de respetar las leyes, en el caso de infringirlas asumir las consecuencias y no tratar de “coimear” a las autoridades para poder librarnos del mal que hicimos.

    Franco Guerrero,

  2. ds12udep dijo:

    me parecen buenos las alternativas mencionadas, pero me parece que carecen de poder para solucionar directamente el problema en donde realmente existe, en el gobierno y en los policias.
    Las soluciones deberian estar un poco mas enfocadas hacia erradicar la corrupcion donde realmente le hace daño al Perú.
    Mathias Klinge

  3. ds18udep dijo:

    La explicacion del tema esta bien manejada, pero las soluciones me parecen totalmente inviables y poco efectivas; ya que quienes tienen en su responsabilidad fiscalizar a quienes deciden sobre el uso de los recurso del estado se coluden, volviendose un círculo vicioso. Por ejemplo: el caso de Ancash donde la fiscalía, el poder judicial y el gobierno regional tenían su entramado. Entonces ¿Quién fiscaliza a los fiscalizadores? La respuesta es lejana mientras nuestras autoridades no cambien de actitud y mientras tengamos un contralor de la republica timorato.
    Por otro lado en cuanto a tu solución cívica no creo que sea posible; ya que estas personas han crecido inmersas en una cultura de corrupción. A mi parecer se necesitan reformas de educación, que vayan en búsqueda de una educacion integral, tanto en el plano academico como en el de los valores; los cuales estan escaseando. Gracias.

    Kerly Garavito Canales

  4. ds16udep dijo:

    Franco,

    Así es, se trata de un tema intrínsecamente educativo. Es necesario, tal y como afirmamos a lo largo de las conclusiones, lograr que la gente tome conciencia de la corrupción y sus efectos en el país tanto a pequeña como a gran escala. Especificando un poco más en esta idea, se podría explicar como se ha ido degradando, por ejemplo, el trabajo de la policía hasta el punto de considerarla, lamentablemente, como una de las entidades más corruptas del país. Asimismo, se podrían realizar comparaciones entre nuestro país en términos de desarrollo y moralidad, y otros países más desarrollados en estos ámbitos, poniendo gran énfasis en los beneficios que ha generado la transparencia en el actuar de las entidades en estos países.

  5. ds16udep dijo:

    Mathias,

    La educación es, aunque no lo parezca, bastante poderosa en términos de eficiencia para solucionar el problema de la corrupción. No en vano los países más desarrollados del mundo gozan, en su mayoría, de una educación de primer nivel y un grado de corrupción bastante bajo. Esta alternativa se dirije justamente a la microcorrupción (la cual también involucra a la corrupción policial).

    Por otro lado, se habló de una política de control múltiple respecto al Estado: este mismo, unido a las ONGs, podría tener el papel de regulador frente al problema de corrupción empresarial; asimismo, estas empresas, unidas a las ONGs, tendrían el papel de reguladoras frente al problema de la corrupción en los diversos estratos del gobierno. Con esto se buscaría solucionar el problema de la corrupción gubernamental en sus estratos más altos y poderosos.

  6. ds16udep dijo:

    Kerly,

    Es necesario considerar que la solución planteada no dará frutos de la noche a la mañana, asimismo, debemos tomar en cuenta que ambas propuestas deben ser llevadas a cabo de forma simultánea con la finalidad no solo de generar a una población educada, sino también de lograr que los gobernantes y empresas del entorno lo sean también. Por otro lado, concuerdo contigo en el hecho de que la reforma educativa debe tener un carácter integral, a fin de que los pobladores sean más concientes de los daños que genera la corrupción – alternativa que, cabe resaltar, no se encuentra muy alejada de la planteada por nosotros en el artículo.

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