Manipulación de Personas

La mayor parte de la sociedad tiene una idea vaga de lo que es la manipulación de personas. Pero, qué es la manipulación, qué fines tiene, qué tan seguido ocurre esto y qué precauciones podemos tomar; son algunas preguntas que nos podemos hacer hoy. Lo más importante de todo esto y en general para la prevención, es estar informados. Hay un dicho “la información es poder potencial”, esto nos dice que esta información nos hace potencialmente más cultos y educados, depende de cada uno de nosotros, cómo la utilizamos. Es por eso que en este artículo veremos algunos conceptos básicos para la prevención de la manipulación, no sin antes exponer el tema de forma breve y concisa.

La manipulación es controlar a otra persona, por medio del uso de la palabra, el cuerpo y las emociones. Aquí nos estamos centrando en la manipulación a partir del lenguaje, es decir, lo que se da en las relaciones interpersonales diariamente. Muchas veces creemos o nos fiamos de las palabras que oímos; y decimos oímos porque escuchar, no son solo las ondas sonoras, sino también la interpretación que cada uno de nosotros le hacemos a estas ondas sonoras que llegan a nuestro cerebro y se codifican;  y no nos damos cuenta que estas solo representan un décimo de la comunicación. Es decir, que además de las palabras que usamos, las emociones con las que transmitimos lo que queremos decir, las tendencias pueden ser contrarias a lo dicho, el cuerpo puede estar ocultando cosas que no se dicen. Por ejemplo, la simetría del cuerpo de una persona al hablar refleja la sinceridad de esta, pero las personas manipuladoras están al tanto de esto y lo practican para hacerlo parecer natural. Si no se está en simetría, por lo general es porque se está reteniendo algo, no se está diciendo, o algo se quiere ocultar acerca del tema del que se está hablando. Otro claro ejemplo, es el contexto en el que estamos, si la potencial víctima está emocionalmente inestable, es más propensa a poder ser manipulada. Esto puede deberse a las pocas opciones de salida que presenta la víctima al verse acorralado. Por ejemplo, si se acaba  de salir de una relación de pareja no tan buena, o un tanto conflictiva. O algún hecho reciente o pasado, pero que haya repercutido en la persona de una manera fortísima para que aún queden las emociones e influyan en la persona.

Tiene como fin el beneficio egoísta de la persona manipuladora. Y esto puede pasar en cualquier momento de nuestras vidas. Ya que vela por sí misma, solo su propio beneficio a costa de la otra persona involucrada. Sin embargo, hay personas que lo hacen de cierta forma, aunque no se puede llamar “manipular” del todo, para ayudar a una persona a superar algunos miedos, como con la hipnosis o la PNL (Programación Neurolingüística). La hipnosis es una herramienta que se utiliza para que otra persona esté en trance y desde este trance, insertar algo así como “comandos” en una computadora que respondan a distintos estímulos, y pueden ser guiados por cualquier sentido (la vista, el olfato, el tacto, el oído, el gusto). Por otro lado, la PNL o Programación Neurolingüística, se dedica a insertar estos “comandos” en la persona, por medio del uso específico de la palabra. Usando las más adecuadas y por las cuales la otra persona tiene más afinidad dependiendo del sentido que tenga más desarrollado en el lenguaje. Al igual que la hipnosis es como los comandos en una computadora, generando “anclas” de referencia que son palabras, se puede modificar, y en el mejor de los casos sería solo corregir las conductas de la persona en cuestión. Desde una fiesta hasta en el trabajo, pueden ser los lugares en los que ocurra una manipulación. El hecho de manipular a la otra persona en contra de su voluntad, ya sea un fin bueno o malo, nos lleva a un acto no ético porque no estamos respetando a la persona manipulada. Esto puede no ser correcto siempre y cuando la persona da pleno consentimiento (está totalmente de acuerdo con el proceso y sabe de qué trata). Existen personas que usan este tipo de herramientas bajo el previo acuerdo de la otra persona para poder utilizarlas, pero con un buen fin, el fin de corregir las conductas de la persona de la mejor manera y sin causar ningún tipo de efecto colateral.

Pero cómo podemos evitar esto o qué precauciones podemos tomar. La respuesta es sencilla, simplemente teniendo más información sobre el tema. Ya que el lenguaje si es bien empleado, puede resultar poderoso. Por ejemplo, aquellos vendedores que van de puerta en puerta, tienen tan solo unos segundos para que el comprador se interese, luego de esto ya puede tomarse el tiempo de explicar qué está vendiendo. Pero si no utiliza las palabras correctas, simplemente pierde al comprador. Esto se debe a las afinidades que tenemos las personas por ciertas palabras, algunas se identifican con más intensidad con un sentido específico, ya sea la vista, el olfato, el gusto, el tacto, o el oído. Por eso, las expresiones “la veo verde” que hace referencia a un proyecto que aun no está “maduro” en comparación con una fruta, tienen más impacto en las personas que tienen afinidad por el sentido de la vista. Entonces, regresando al ejemplo del vendedor, este tiene solo unos instantes para identificar por qué sentido tiene afinidad el comprador y utilizar las palabras adecuadas para llamar la atención del comprador. Y este es solo un caso cotidiano. Ya que las personas hoy en día con más herramientas y conocimientos sobre el lenguaje, pueden usarlo en su propio beneficio. Como este vendedor, miles de personas lo utilizan diariamente, algunos sabiendo y habiendo estudiado las herramientas, otros que lo dedujeron por sí mismos.

Manipulación

Ahora citaremos un relato que aparece en muchas clases de coaching y en el libro de Leonardo Wolk, Coaching el arte de soplar brasas. Este libro no tiene referencia de este relato ya que se ha transmitido por tradición oral. “El Abad, El Rabino y el Mesías”:

“Érase un monasterio que a criterio de sus habitantes se encontraba en graves dificultades. La orden, muy poderosa en otros tiempos, había perdido sus abadías y a sus miembros, quedando reducida a una casa matriz con cinco monjes; el abad y cuatro hermanos. Estaba al borde de la extinción. En el bosque que rodeaba al monasterio había una ermita, que el rabino de un pueblo vecino solía utilizar como retiro espiritual. En cierta ocasión, mientras meditaba desesperanzado sobre el futuro de su orden, el abad tuvo la idea de visitar la choza y pedirle al rabino algún consejo que permitiera salvar el monasterio. El rabino recibió al abad con alegría. Había entre ambos un mutuo reconocimiento. Pero cuando el abad le comentó el motivo de su vista, el rabino sólo pudo ofrecerle su comprensión. -Conozco el problema- dijo-. La gente ha perdido su espiritualidad. Lo mismo sucede en la ciudad. Son también muy pocos los que viene a la sinagoga. Los dos sabios ancianos lloraron juntos. Luego leyeron pasajes de la Biblia y conversaron sobre cuestiones profundas y lo maravilloso de haberse conocido. Finalmente, el abad, a punto de partir preguntó:

-¿No hay nada que pueda decirme, ningún consejo que pueda darme para salvar a mi orden?

-Lamentablemente no- respondió el rabino- No tengo consejos para darle.

Después de un instante en silencio, agregó:

-Sólo puedo decirle que el Mesías es uno de ustedes cinco.

Cuando el abad llegó al monasterio, los hermanos lo rodearon y preguntaron ansiosamente qué había dicho el anciano.

-No pudo ayudarme. Platicamos, lloramos juntos y leímos las Sagradas Escrituras. Solamente, al despedirnos con un abrazo, dijo algo extraño que no alcancé a comprender… dijo que el Mesías es uno de nosotros.

Durante los meses siguientes, los monjes meditaron sobre las palabras del rabino y su posible significado. ¿El

Mesías es uno de nosotros? ¿Cómo no hemos sido capacees de reconocerlo? ¿Quién podría ser? ¿Tal vez el

Abad? ¡Sí!, es uno de nosotros, sólo puede ser el padre abad que nos ha dirigido durante tantos años.

¡Aunque tal vez se trata del hermano cocinero! Todos sabemos que es una luz de nuestra orden. ¡Con seguridad no se refería al hermano administrador! El pobre está un poquito senil. Pero… pensándolo bien, aunque fastidie un poco con su chochez, casi siempre tiene razón y expresa verdades profundas. Tal vez, entonces, se refería a él. Pero sin duda que no al hermano Tomás, el sacristán; de ninguna manera, ¡Tomás es tan pasivo! Sin embargo, tiene el don misterioso de aparecer como por arte de magia si algo necesitamos.

Tal vez entonces, Tomás es el Mesías. Sin lugar a dudas, el rabino no se refería a mí, que soy una persona común, simple y corriente. Pero, ¿y si hablaba de mí? ¿Si acaso soy el Mesías? Dios, que no sea yo. No puedo ser yo Tu enviado, ¿verdad? En el curso de estas meditaciones, cada monje empezó a tratar a sus hermanos con respeto extraordinario. Y empezó a tratarse a sí mismo con el mismo respeto, ante la remota posibilidad de que fuese el Mesías. La gente de la vecindad solía visitar el bosque donde estaba situado el monasterio. Descansaban bajo los árboles, paseaban por sus senderos y algunos incluso entraban a meditar en la vieja capilla. Con el transcurrir del tiempo y casi sin darse cuenta, empezaron a percibir el aire de gran respeto que rodeaba a los ancianos monjes y alrededor había cierto poder o magnetismo que atraía. El monasterio recobró su antiguo ambiente de gozo desbordante. La gente comenzó a visitar el monasterio con más frecuencia y a traer consigo a otros para que conocieran ese lugar tan especial. Y éstos trajeron a otros más.

Los jóvenes, interesados, empezaron a conversar con los sabios monjes, hasta que un día uno de ellos solicitó permiso para ingresar en la orden. Luego siguió otro, y otro más. En pocos años, la orden volvió a florecer. En la iglesia volvió a escucharse el jubiloso canto de los monjes y el monasterio se convirtió en un vigoroso centro que irradiaba luz y espiritualidad”.

En este relato podemos ver que lo que dijo esta persona en el monasterio, hizo preparar a todos y corregir conductas a partir de las palabras que decimos, es por eso que también decimos que el lenguaje no es inocente. Cada palabra, cada gesto, cada emoción con la que comunicamos, expresa algo de nosotros, y las personas observan esto a través de sus sentidos e interpretan de acuerdo a sus vivencias, experiencias y en general a lo que saben acerca del tema y de la persona. Este relato en general nos ayuda a jactarnos del poder de la palabra y así poder prevenir de este tipo de influencias, ya que en este caso fue de forma positiva para el monasterio; sin embargo, también puede influenciar de forma negativa, y esto sí sería un grave problema de manipulación. Como vemos, el cómo decimos las cosas, las palabras que utilizamos y el contexto en que las usamos, puede influenciar bastante en la conducta de las personas. Las personas manipuladoras se pueden aprovechar de esta situación para beneficiarse a sí mismas.

Finalmente, concluimos que  es importante informarnos y tener presentes los signos que nos indican intento de manipulación. Como comenzar a sospechar si el cuerpo que nos muestra una persona en la que no confiamos, no es simétrica, ya que puede significar que algo nos está ocultando y esto nos puede decir que en realidad la persona tiene otras intenciones. Para poder tener una buena autoestima, es decir, que nuestra voluntad no se vea resquebrajada. Y así poder reflejar ser una mejor persona de forma integral. Debemos tener presente y claro que estas herramientas solo deben usarse en momentos de sospecha de una persona, el usarlo con amigos, familiares o conocidos sin su consentimiento a nuestro parecer no es ético, ya que rompemos con el lazo de confianza que tenemos con ellos.

Autores: Tooru Ogata, Kenny Arakaki

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6 respuestas a Manipulación de Personas

  1. ds25udep dijo:

    Veo importante el no ser ajenos a los distintos modos que tiene una persona para manipular a otra. Pero, viéndolo desde otro enfoque ¿Qué ocurre cuando nosotros por conveniencia manipulamos a los otros? cuando un adolescente porque conoce el cariño que le tienen sus padres, de un modo los manipula para un beneficio propio. Por tanto, creo necesario no solo saber identificar a las diferentes personas que tratan de manipularnos, sino tener muy bien inculcado el respeto hacia los demás ya sea muy cercana o extraña para nosotros.

    Claudia Suárez Ch.

    • ds5udep dijo:

      Si manipulamos por nuestra propia conveniencia, como explicamos en el artículo, es por un fin egoísta. Es claro que el manipular a las personas, no solo es desde el punto de vista del que nosotros podemos ser potenciales “víctimas”, sino que también podríamos caer en tentación de manipular a los demás. Nos parece muy acertado tu comentario, ya que el respeto por no ir en contra de la voluntad de la otra persona es para todos.

  2. ds19udep dijo:

    Me parece un articulo interesante, en donde nos damos cuenta que uno puede ser manipulado sin siquiera darse cuenta, y que esto es gracias a nuestra propia ignorancia del significado correcto de la palabra “manipulación” y del gran poder que puede tener el lenguaje bien usado.

    Diego Guilen

    • ds5udep dijo:

      Gracias por tu comentario. Sí, nuestro objetivo con este artículo es mostrar el potencial que tiene el lenguaje al ser usado de una forma específica. Puede tener tanto resultados positivos como negativos.

  3. ds16udep dijo:

    Interesante el artículo, el tema es muy importante ya que la comunicación es necesaria y la manipulación puede darse a través de esta herramienta tan importante. Sin embargo, una pregunta que podría plantearse es ¿la manipulación puede llegar a ser buena? Esto haciendo referencia al texto citado y el enfoque positivo de ese ejemplo.

    Nicolás Echecopar

    • ds5udep dijo:

      Vemos en el artículo, que efectivamente el resultado puede llegar a ser positivo, como en el texto citado del monasterio. Sin embargo, esto no quita que estemos yendo en contra de la voluntad de las personas. Todos estos supuestos se rompen, si la persona está consciente de esto y quiere “manipularse” por un cambio para mejor, como se da en el “coaching”.

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