Las Barras Bravas en el Perú

Es de conocimiento popular que las barras bravas en el Perú significan un problema social, no solo por los efectos negativos directos, como actos vandálicos, desorden en la vía pública, etc., sino por las consecuencias a largo plazo que tienen en los mismos miembros que las conforman. Si bien es una realidad que no ha surgido recién, nunca se ha planteado una solución sistemática, sino que se han tomado medidas coyunturales y bastante laxas que no contribuyen a erradicar el problema.

El término barra brava se emplea en general para designar a aquellas organizaciones conformadas por simpatizantes de determinadas instituciones deportivas asociadas al fútbol, que se agrupan con el fin de alentar mediante la entonación de cánticos y el uso de instrumentos musicales. Sin embargo se distinguen de los hinchas comunes por el hecho de que se les considera más peligrosos, ya que normalmente se les asocia con actos violentos o de delincuencia, en parte porque tienen una idea más radical de lo que consiste ser hincha, son fanáticos. Esta realidad no es solo propia del Perú y América Latina, sino que está generalizada en todos los países en los cuales el fútbol es un deporte predominante.

El caso particular de las barras bravas en el Perú es un poco distinto en el sentido que los principales actores no necesariamente son de sectores socio-económicos bajos, ni gente de nivel educativo pobre. El centro del problema va por otro lado. Tiene que ver más con el deterioro de la familia como ente educador principal, con la ineficacia o falta de interés de las autoridades para poder solucionar problemas sociales, y con la pasividad de los ciudadanos ante determinadas situaciones negativas.

La motivación que alegan los barristas para su actuar desmedido es la pasión excesiva que sienten por un club, pero hay cierta parte de las barras cuya motivación no proviene de su afección por el club, sino por su afán de aprovecharse de las circunstancias, y delinquir. Sin embargo, las razones reales del accionar negativo de estos grupos son menos subjetivas, hay disputas por intereses concretos, un ejemplo es la repartición de entradas otorgada por las dirigencias de los clubes. “Las entradas. Lo que ocurre es que no hay un criterio formal para determinar la cantidad de entradas que se le da a cada grupo perteneciente a la barra, y muchas veces se incurre en desigualdades, lo que fomenta los conflictos entre barras que alientan a un mismo equipo. Es decir, la problemática surge porque los barristas no son lo suficientemente civilizados como para resolver sus problemas de una manera más inteligente”, responde Carlos Alarcón Hernández, estudiante de la Universidad de Piura, ex miembro de una barra de Universitario de Deportes de La Molina, cuando se le pregunta acerca de los motivos principales de los conflictos entre barras. “Estas desigualdades se deben a La “vara”. Por ejemplo una agrupación a la cual pertenezca el hijo de un socio de un club, tendrá una mayor cantidad de entradas otorgadas. “

 

Es decir, hay otro factor a tomar en consideración, inclusive dentro de agrupaciones pertenecientes a una misma barra, hay conflictos debido a desigualdades de carácter social, y también, algo importante a identificar, es que si hay miembros familiares de los mismos dirigentes, hay intereses que dificultan la solución del problema.

Así como hay familiares de dirigentes, es sensato asumir que hay también miembros asociados a personas de posiciones de mayor poder, como entidades políticas, o grandes empresas privadas. Podemos asumirlo porque el fútbol y su afición están ampliamente difundidos en todas las esferas socio-económicas. Entonces, un obstáculo considerable es que posiblemente no haya un solo agente que sea cien por ciento neutral, sino que es necesario que muchos sacrifiquen sus intereses en pro del bien común. Este factor, junto a la corrupción presente en los organismos estatales y muchas veces privados, hace que sea más difícil la solución del problema a menos que haya una participación y manifestación más amplia de la sociedad. Sin embargo, esto posiblemente no se dará hasta que haya consecuencias aún más graves y frecuentes.

Este es uno solo de los factores a tomar en consideración al evaluar el problema, sin embargo es mucho más complejo y consiste de una serie de aspectos que deben ser corregidos o eliminados. A pesar de las dificultades ya mencionadas, es posible realizar un análisis situacional, identificando a los agentes que tienen algún tipo de participación (en diferente grado) y las motivaciones que tienen para actuar de la manera en el que lo hacen. También plantear alternativas que nos parece ayudarían a solucionar el problema y cómo podrían ser aplicadas.

Por un lado, tenemos a los protagonistas, que son los barristas. Hay los barristas radicales, que incitan al conflicto y gustan de los actos violentos, hay los barristas que alientan efusivamente desde las tribunas populares, pero también hay barristas que alientan desde las tribunas laterales y también pueden ser capaces de alentar todo el partido, entonar cánticos y hacer sentir la localía de un equipo. De tal manera que cuando se observa a estos últimos, se puede tomar un poco menos en serio la excusa (porque es más una excusa que un argumento) de que los actos desmedidos se deben a un sentimiento profundo por un equipo y no a falencias en la formación humana. Lo cual nos lleva, a observar a otros agentes importantes que son las familias. Muchas veces se asume erróneamente que los barristas implicados en actos delictivos provienen de familias humildes, de bajo nivel económico y con poca educación, sin embargo, no siempre es el caso, ya que también forman parte de estas agrupaciones, jóvenes de “buena” familia y como mencionamos antes, a veces familiares de dirigentes. Un claro ejemplo es el caso de Walter Oyarce, en el cual el conflicto se dio en los palcos. Lo que podemos deducir es que la principal falta de educación en el joven peruano (del cual las barras están conformadas en su mayoría), no se da por la parte intelectual, sino en el ámbito humano, en valores y virtudes, en el desarrollo del sentido común, ámbito en el cual la principal fuente de educación es la familia. Desde este punto de vista, la solución a largo plazo no solo para este problema en particular sino para toda la dimensión social del país, es un mayor hincapié en el fomento de valores, los cuales no son adquiridos racionalmente sino a través de la práctica, y además todos sabemos cuáles son, por tradición y por naturaleza.

También toman parte del problema, las autoridades y las dirigencias. Respecto de las primeras, no es totalmente claro que tengan algún interés para que no se solucione el problema, más bien su poca participación se da ya sea porque no consideran que sea un tema urgente en la agenda política del país, lo cual puede es opinable, o porque son ineficientes en general, lo cual se puede observar en el desarrollo de distintas problemáticas que existen en el Perú. En cambio, las dirigencias, si tienen una relación más cercana con las barras, ya que a veces tienen miembros en común o familiares relacionados. Hay varias dirigencias, entre ellas algunas pertenecientes a equipos tradicionales, con miembros corruptos, por lo cual no se espera que tomen medidas respecto de este asunto. Lo mismo ocurre con la FPF (Federación Peruana de Fútbol), y su presidente Manuel Burga, principal responsable de la crisis futbolística del Perú.

Otro agente participante son los medios de comunicación, los cuales en su mayoría no tocan este tema a menos que ocurra un evento especialmente llamativo. Inclusive algunos apañan y promueven las barras dedicándoles mayor espacio en los programas deportivos, obviando el aspecto negativo que contienen. Tiene que ver con la orientación cada vez menos informativa de los medios en general. Se preocupan más por el entretenimiento, que es más superficial que otros temas que se deberían presentar.

Ahora, considerando las consecuencias de la presencia de las barras bravas, muchas veces se considera como principales afectados, las víctimas materiales de los actos vandálicos y violentos.

Por un lado, las barras bravas suelen ir y venir a los partidos desfilando en grupo, sin embargo, a su paso hacen graffitis o agreden a los transeúntes que no forman parte de su agrupación, no respetan la propiedad privada ni el estado físico de los demás. Y por otro lado, se considera el efecto colateral de sus propios conflictos, ya sea entre barras, o entre agrupación de una misma barra. Debido a que los conflictos se dan en la vía pública, siempre hay daños colaterales, más graves aún si hay armas involucradas, o si se dan en una zona residencial. Las quejas de gente que habita en zonas aledañas a estadios de fútbol son muy frecuentes, sin embargo nadie les da solución, ni difusión pública.

Si bien son muchos los daños materiales, también es amplio el daño interno (respecto al ser humano) que causan las barras bravas en el Perú. No se toman en cuenta los daños inmateriales que causan las barras bravas, principalmente sobre los mismos miembros que las conforman.

Las barras bravas son manifestaciones negativas del comportamiento del individuo, y no contribuyen al desarrollo de virtudes para su perfeccionamiento humano, ya que llevan a cabo actividades que los rebajan humanamente al hacer daño a otras personas, es decir, tiene consecuencias en diversas dimensiones del ser humano que muchas veces se pasan por alto, o se sesgan de manera reduccionista, como por ejemplo el futuro esperado de los miembros de las barras.

Por ejemplo si analizamos el principio del trabajo, podemos observar que los involucrados usualmente truncan sus estudios o están desocupados, de manera que en vez de realizar una actividad que los dignifique y que les permita sostenerse independientemente, se dedican a estas actividades que no solo los denigra en cierta medida, porque no desarrollan su capacidad de servicio, sino que además no les significa ingreso alguno. Es decir ninguna de las dimensiones del trabajo que son tan importantes, se ve satisfecha. Inclusive, en los elementos de mayor capacidad económica, que tienen acceso a trabajos dignos, se puede ver afectado su desempeño debido a esta mala influencia.

En general, la actividad de las barras bravas no fomenta el bien común porque no contribuye ni al desarrollo de la dimensión material ni al de la dimensión inmaterial. Por un lado el tiempo que utilizan para dedicarse a eso podría ser mejor invertido en actividades que fomenten la educación, la salud, etc. Y por otro lado, no contribuye a la tenencia de virtudes, ya que por lo general se rompen leyes. Además, se tienen objetivos orientados solo al “beneficio” de los que conforman las barras, y no de toda la población. También, se daña la justicia, porque se hace daño a propiedad que es de todos o le pertenece a alguien en particular.

Por el lado de la gente que es víctima de las injusticias de las barras bravas, es importante que reaccionen de una manera moderada, que no combatan violencia con violencia, pero que tampoco sean indiferentes ante el problema que se da, ya que gran parte de la solución a largo plazo de este problema consiste en la actitud de rechazo que debemos tener los ciudadanos, ya que todos conocemos al menos a alguien que forma parte de estas actividades.

En el corto plazo, es vital, distinguir a los elementos más radicales, o con mayor reincidencia dentro de las barras, respecto de aquellos que son menos dañinos. Para esto, una medida que ya se ha planteado antes es el empadronamiento de los hinchas de manera que sean identificables por parte de las autoridades, al ser realizadas las denuncias. Por otro lado, las barras y sus agrupaciones deberían tener líderes formales reconocidos públicamente, que sean capaces de asumir responsabilidades, logrando así un mayor orden, y una manera de que ellos mismos tomen conciencia y tengan interés de solucionar correctamente sus problemas internos. Además, debe haber un mecanismo formal y estricto para la asignación de entradas por parte de los dirigentes a las barras, de esta manera, se evita la posible corrupción o la entrega desigual de entradas debido a intereses particulares.

Teniendo en cuenta, que las barras bravas como tales han tenido una presencia prolongada en el país y que cada vez son más violentas, es muy posible que el problema permanezca por un buen tiempo, también en gran medida por los intereses que puede haber, y porque desgraciadamente son parte del acervo cultural por más efectos negativos que puedan tener. Lo ideal no es erradicarlas por completo, pues la finalidad verdadera de alentar a un equipo y dedicarle voluntariamente dinero, tiempo, etc., no tiene nada de malo. Lo ideal es conservar el espíritu original y desechar lo perjudicial no solo para los demás hinchas que alentamos a un equipo sanamente, como para los mismos barristas radicales que ven afectados su integridad personal y su futuro.

Mario De La Cruz, Sergio Adrianzén

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26 respuestas a Las Barras Bravas en el Perú

  1. ds5udep dijo:

    Es claro que los conflictos causados por las barras bravas es un problema a tratar muy importante en el Perú desde años atrás, me agrada el hecho de que hayan discutido sobre tal situación. Me gustaría saber cómo buscan fomentar valores o el bien común a los jóvenes “barristas líderes” que se escogerían como responsables de su barra respectiva debido a que, como ustedes dicen, las barras se conforman por personas con poca formación ética.

    Kenny Arakaki

    • ds20udep dijo:

      Es cierto Kenny, este problema surge desde finales de la década de los 80. En primer lugar, el fomento de valores es responsabilidad de la familia, en particular de los padres, ellos deben brindarles una buena formación humana. La labor de fomento de valores que pueda realizar el Estado es complementaria. La alternativa de escoger líderes es justamente para establecer un reglamento que prevea la falta de valores que puedan tener, sancionando los malos actos.

  2. ds3udep dijo:

    El tema de las barras bravas en el Perú es un evento muy frecuente sobretodo cuando se da un partido clásico (Universitario de Deportes versus Alianza Lima), pero como comentaron en su articulo el tema fue aun más conocido cuando se dio el caso de Oyarce y los medios informativos se centraron en este caso ya que impactaba a las personas; es decir, que por este accidente recién los medios informativos empezaron a informar acerca de este conflicto. Para solucionar este problema no solo es mejorando la educación y valores de los barristas, sino también los medios informativos son necesarios.
    Me pareció muy interesante el articulo.

    • ds20udep dijo:

      Es cierto Karen, los medios solo informan acerca de esta realidad cuando se dan casos extremos, o excesivamente violentos. Si bien es necesario un cambio en la orientación de la información presentada por los medios, estos por sí solos no tienen los medios para solucionar el problema de fondo, ni son los principales responsables. Sin embargo, es verdad que si fueran más informativos, la gente estaría más concientizada respecto de este tema.

  3. ds18udep dijo:

    Este tema me parece un perfecto reflejo del manejo social que se lleva en el Perú y en varios países de América Latina y Europa. De hecho, los índices de desarrollo que se puedan lograr en nivel económicos o políticos a nivel macro se ven afectados por las actividades poblacionales generadoras de conflictos, el plantear como problemas esenciales a la falta de un ente educador principal o ineficacia en las autoridades para un rápida reacción son válidos, sin embargo; no siempre llegarían a ser la solución. En sociedades con un ”mayor” desarrollo, que conllevan a brindar condiciones para acceder a servicios educativos públicos óptimos; como Argentina, Brasil o Colombia, se pueden observar semanalmente los disturbios producidos por las barras bravas y las autoridades correspondientes se ven obligadas a asumir las consecuencias, osea; una vez que los daños ya fueron ocasionados. En mi opinión, debieron enfatizar las soluciones a corto plazo y eficientes que son las de carácter preventivas, mas que priorizar la conducta consecuente que puedan tener los gobernantes o la sociedad. Por ejemplo, los empadronamientos como señalan pueden llegar a ser de mucha utilidad, así como, campañas promovedoras de la convivencia en paz y el alto a la violencia en los estadios de fútbol serían un método rápido y que llegarían directamente a las barras bravas.
    En conclusión, la consolidación familiar en todos los aspectos, el acceder a una educación competente sea pública o privada y concientizarnos desde muy pequeños nos llevarían a que conflictos como estos disminuyan y finalmente se erradiquen.

    Luciana Castro.

    • ds20udep dijo:

      Luciana, lo que planteaba como una falta de ente educador principal, estaba referido al aspecto humano, no a la formación intelectual. En los casos que mencionas, si bien hay un mayor desarrollo ecónomico y por tanto un mayor nivel educativo, hay crisis y problemas sociales por solucionar. Por este motivo, se mencionaba que el ente que debía mejorar era la familia, no las instituciones educativas como los colegios y/o universidades que solo cumplen una función complementaria en este aspecto. Por otro lado, estoy de acuerdo en que las medidas más acequibles son las de corto plazo, porque de alguna manera no buscan cambiar el status quo social, sino establecer leyes y reglamentos para contener los posibles actos delictivos y que la solución del problema de fondo a largo plazo es la unidad de la familia como sociedad promotora de valores.

  4. ds2udep dijo:

    El tema de las barras bravas es sin duda un tema que da mucho de que hablar, lo malo es que nunca se ejecuta ninguna solución.
    Como este blog propone es una idea muy interesante que se pueda tener un líder publico capas de dirigir bien las barras pero también viene un tema de educación y respeto bien fuerte que esta muy fuera de las manos de todos los involucrados.

    Alvaro Otero

    • ds20udep dijo:

      Así es, Alvaro, la propuesta del nombramiento de un líder, podría ser una buena alternativa. El tema de educación y respeto, sin embargo, no creemos que esté fuera de las manos de los involucrados, Los seres humanos son libres, y siempre hay la posibilidad de que cambien su manera de actuar voluntariamente, por más improbable que sea.

  5. ds11udep dijo:

    Muy interesante el artículo. La solución, como bien indican, es super práctica: tener líderes públicos sobre los que recae la responsabilidad. El problema a mi parecer era lo complicado que se volvia poder responsabilizar a alguien, y con eso se logra reordenar los incentivos para que de manera interna cada barra se ordene correctamente. Sin necesidad de discutir acerca de la educación en valores, etc. es posible llegar a una solución con una política tan sencilla y efectiva.

    Paúl Corcuera

    • ds20udep dijo:

      Si bien la solución a corto plazo es bastante práctica, por su sencillez y su bajo costo, el fomento de valores no puede ser pasado por alto, ya que por más medidas que se tomen, las leyes se pueden desobedecer o ignorar. No se puede asumir, que tomada la medida, la actitud de las barras será positiva. De ser negativa la respuesta, ante la desobediencia de las leyes, sería necesario aplicar la fuerza y sancionar a los implicados, y una medida que tenga como consecuencia que todos los barristas terminen presos, no es ideal. Por tanto, en nuestra opinión, es esencial la política de valores complementaria.

  6. ds16udep dijo:

    Me parece que se plantear que la raíz del fenómeno de las barras bravas se encuentra en una falta de “valores” es excesivamente abstracto y no conduce a la generación de soluciones prácticas. Yo considero que la verdadera causa de este problema es una mala alineación de incentivos. Por un lado, la policía es sumamente ineficiente, lo cual genera impunidad a los delincuentes de las barras . Por otro lado, la pirámide social de nuestro país presenta una grave desigualdad de oportunidades. Como consecuencia, los jóvenes de las clases sociales menos privilegiadas optan por pertenecer a estas organizaciones criminales debido a que sus probabilidades de ser sancionados son bajas y sus alternativas son escasas.

    Sebastián Sardón

    • ds20udep dijo:

      Es erróneo calificar la causa del problema como “excesivamente abstracta” debido a que pertenece a la dimensión inmaterial del ser humano. Creemos, que de pasarla por alto, las soluciones prácticas que se puedan tomar, en todo caso, no solucionarían el problema de raíz, sino que solo lo corregirían coyuntural y superficialmente. Por otro lado, la desigualdad de oportunidades no la consideramos como causa esencial del problema, porque como mencionamos en la publicación, es evidente que hay barristas delincuentes no solo de bajos recursos, sino de todas las posiciones socioecónomicas, y en segundo lugar, porque los crímenes que en su mayoría cometen no son robos, hurtos, asaltos, etc., sino crímenes de violencia. La ineficacia de la policía, no se debe a su incompetencia, sino a una falla en el organismo legislativo que les impide intervenir de una manera más estricta. Si bien es necesario, establecer una manera de identificar y sancionar a los barristas delincuentes (con las alternativas que hemos propuesto), la solución de fondo consiste en que no cometan dichos actos en primer lugar, lo cual apela a su grado de formación humana (valores).

  7. ds31udep dijo:

    Las barras bravas son un problema que se debe erradicar del país, transforman lo que es el apoyo al deporte por un movimiento que desencadena violencia y abusos innumerables de los DDHH.
    Se tiene que ser radical para acabar con este problema tan grave, se debería prohibir el ingreso a estadios por un largo periodo para que aprendan que no es algo lícito.
    Victor torres

    • ds20udep dijo:

      Es verdad, que lo preferible sería una solución radical por parte del gobierno, sin embargo la prohibición al ingreso a los estadios no nos parece una medida razonable, porque sería injusto privar de a los espectadores que no incurren en desorden. También porque los clubes deportivos, se sustentan económicamente a través de la venta de entradas, y sería perjudicial para muchas personas.

  8. ds10udep dijo:

    Las barras bravas son un problema en todas partes del mundo sean o no paises del primer mundo, el amor mal medido o mal orientado provoca en la gente que su pasion se convierta en violencia, pero entonces como combates ese problema, dado que se trata de un sentimiento muchas veces ?

  9. Buen artículo.

    Escencialmente el problema de violencia e inseguridad en las calles por parte de las barras bravas es un problema de educación(muy desligada a lo que es el verdadero fanatismo futbolero). Es cuestión de valores y formación personal. En un país donde la clase media y baja(mayoría en Barras) tienen poco nivel cultural se podría hablar de violencia.
    Lo del caso Walter Ollarce es algo que tenemos que tomar en cuenta pero no es más que el reflejo de la Sociedad peruana o latinoamericana. Lo mismo sucede en Argentina, Chile, Colombia y Brasil, que son países con gran número de gente que va a “la popular.”

    Por experiencia propia, puedo decir que el problema de barras bravas en Europa ya está solucionado en comparación a América, en tanto que no afecta a los que no están involucrados, Ésta fue hecha con “mano dura” por parte de los gobiernos de estos países.
    El empadronamiento ayudado de cámaras de seguridad en los estadios y en las calles; además de penas de cárcel severas han sido y son la solución.
    Lo que si perdura en Europa son las peleas entre barras bravas a puño limpio, y con códigos de honor, la cual no la justifico, pero no cabe duda que a un nivel cultural más elevado, esto se toma de manera diferente, es decir no afectan a terceros.
    .
    En el Perú ya se está empezando con los empadronamientos, lo cual es un buen primer paso.
    Para mi, las barras organizadas que generan conflicto y violencia desconocen la verdadera pasión del fútbol que va más allá de esto; se basa realmente en la fiesta, el colorido, el espectáculo, el canto en tribunas y en el talento que se va a disfrutar en la cancha. Si una barra o sector piensa de esta manera o algo parecido, pues no habría violencia, ni este tipo de estupideces.

    Víctor Alejandro Zamora Viena

  10. ds22udep dijo:

    Buen artículo.

    Escencialmente el problema de violencia e inseguridad en las calles por parte de las barras bravas es un problema de educación(muy desligada a lo que es el verdadero fanatismo futbolero). Es cuestión de valores y formación personal. En un país donde la clase media y baja(mayoría en Barras) tienen poco nivel cultural se podría hablar de violencia.
    Lo del caso Walter Ollarce es algo que tenemos que tomar en cuenta pero no es más que el reflejo de la Sociedad peruana o latinoamericana. Lo mismo sucede en Argentina, Chile, Colombia y Brasil, que son países con gran número de gente que va a “la popular.”

    Por experiencia propia, puedo decir que el problema de barras bravas en Europa ya está solucionado en comparación a América, en tanto que no afecta a los que no están involucrados, Ésta fue hecha con “mano dura” por parte de los gobiernos de estos países.
    El empadronamiento ayudado de cámaras de seguridad en los estadios y en las calles; además de penas de cárcel severas han sido y son la solución.
    Lo que si perdura en Europa son las peleas entre barras bravas a puño limpio, y con códigos de honor, la cual no la justifico, pero no cabe duda que a un nivel cultural más elevado, esto se toma de manera diferente, es decir no afectan a terceros.
    .
    En el Perú ya se está empezando con los empadronamientos, lo cual es un buen primer paso.
    Para mi, las barras organizadas que generan conflicto y violencia desconocen la verdadera pasión del fútbol que va más allá de esto; se basa realmente en la fiesta, el colorido, el espectáculo, el canto en tribunas y en el talento que se va a disfrutar en la cancha. Si una barra o sector piensa de esta manera o algo parecido, pues no habría violencia, ni este tipo de estupideces.

    Víctor Alejandro Zamora Viena

    • ds20udep dijo:

      Estamos muy de acuerdo con lo que escribes Víctor, por eso las alternativas que planteamos buscan preservar la identidad de las barras como grupos que van a expresar su apoyo de manera positiva a través de diversas maneras que contribuyen con el espectáculo y hacen aún más atractivo el deporte rey, que es el fútbol.

  11. ds4udep dijo:

    Lo más interesante me parece la propuesta de elegir líderes de las barras pero de manera pública, pues se sabe bien que estas “barras bravas” ya tienen sus líderes pero de manera informal. Me gustaría saber que criterios se usarían para elegirlos, y de que manera se propone llevar un control de sus actividades.
    Ricardo Ramos

  12. ds29udep dijo:

    Las barras bravas han tenido mucho tiempo impunidad. Deberían desaparecerse, dejar de dar entradas gratis en masa. No sólo destrozan la tranquilidad y seguridad de un evento deportivo en una forma de egoísmo puro sino que también participan de actos vandálicos como si fuera diversión. Me agrada la idea de los líderes pero sinceramente yo desarticularía todo el sistema. Han sido por mucho tiempo un problema tan grave como drogas porque no sólo se es una persona violenta durante el evento deportivo sino que afuera también ejercer la violencia. Eliminar y no dar beneficios podría ser una solución más rápida. Dedicar recursos a algo que no da beneficios habiendo tantos problemas más importantes a solucionar es la clave.

  13. Pingback: BARRAS BRAVAS PROBLEMA SOCIAL EN EL PERÚ | jeicko96

  14. ds1udep dijo:

    las barras bravas están mal vistas por todos lados, pero ¿tu crees que para ellos eso es cultura?

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