Brechas sociales: una bomba de tiempo

A raíz de la problemática de los crecientes niveles de inseguridad  que se viven en nuestro país pero también en muchos otros lugares del mundo, se han ido proponiendo diversas ideas, posibles soluciones y análisis que han pretendido dar con una respuesta. Sin embargo, al ser aplicadas no siempre han logrado la efectividad esperada y muchas veces han deparado en un gasto colosal. Además, se ha visto que el no darle un pare ha hecho que se expanda cada vez más y más hasta alcanzar niveles gravísimos. Entonces, nos toca preguntarnos ¿Cuáles son  los verdaderos factores del problema? ¿Las medidas implementadas están atacando sus causas o tan solo algunos efectos?

Por orden universal lo que lleva a una persona a delinquir es la falta de un bien. Aun así esa actitud se ve incrementada cuando uno ve que todos los demás sí lo poseen. Esa afirmación pone de manifiesto como las brechas sociales es una causa muy importante, sino la principal, de la delincuencia.

Esto también se ve reflejado en Noruega, Suecia, Dinamarca, Islandia, países que tienen como pilar de su desarrollo sus altos niveles de equidad y al mismo tiempo son considerados países líderes con respecto a su baja criminalidad. Un indicador importante que refleja esta realidad es el coeficiente Gini, el cual mide cómo está distribuida la riqueza de un país, es decir, en cuánto se aleja la distribución del ingreso de ser equitativa en su economía. El coeficiente se mide del 0 al 1, siendo 0 una equidad perfecta (mayor igualdad entre los niveles socioeconómicos) y 1 inequidad perfecta (más diferencias entre los ricos y pobres.  Los países mencionados anteriormente poseen el coeficiente de distribución más bajo del planeta: 0,25. Por otro lado, el de Latinoamérica lo dobla, y en el caso del Perú si bien estamos progresando paulatinamente (0.46), comparado con otros países aún nos falta mucho por hacer.

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Como mencionó el profesor Mario Acosta en una entrevista realizada en la Universidad de Piura Campus Lima, la verdadera causa de la delincuencia radica en no contribuir en el desarrollo integral de las personas “(…)Pero tú te pones a pensar cuál es el origen de la violencia o digamos, la delincuencia y te das cuenta que en el fondo no es más que otra cosa que la factura que nos pasan algunos miembros de nuestra propia sociedad por la poca solidaridad que se vive en ella, entonces eso es un pasar de la factura.  Mira tú no has querido atenderme, no has querido ayudarme a que yo pueda ser mejor, perfecto, pero aquí está tu factura esto es lo que te va a costar. Y te va a costar en delincuencia, te va a costar en sicariato, te va a costar en lo que quieras ¿no? Porque… como les decía la pobreza a veces daña estructuralmente a la persona, o sea la puede hacer resentida y resentida de por vida”. A partir de esta afirmación podemos concluir que el coeficiente de distribución y el nivel de delincuencia se relacionan de manera directa.

Entonces, todo indica que los elevados niveles de desigualdad de la región son un obstáculo para el logro de la mengua de la criminalidad y en el progreso de la sociedad.

Desde un punto de vista distinto, existe otro factor que influye en la delincuencia: la unidad familiar. Es evidente que la familia representa un papel importante en el desarrollo de una mentalidad delictiva pues imparte valores o la falta de ellos y a su vez ejemplos de conducta fundamentales para las decisiones futuras de los hijos.

Estudios realizados en Uruguay como en Estados Unidos han demostrado que el ascenso de la delincuencia está estrechamente vinculado con la inestabilidad familiar. También, de acuerdo al artículo “Somos territorios de delincuencia en ascenso” de la revista Envío, “Dos terceras partes de los jóvenes internados por delitos venían de familias con un solo cónyuge al frente” (link:http://www.envio.org.ni/articulo/1148).

Los índices de violencia domestica también han ascendido y esta conducta se vuelve un estimulante a la insensibilidad del ejercicio de la violencia en el exterior del entorno familiar.

Asimismo, bajo la agravación de la pobreza, las familias de la región han manifestado flaquear. En el artículo mencionado anteriormente “Las cifras indican que numerosas familias pobres y de clase media sufren tensiones extremas y privaciones económicas graves ante períodos de desempleo prolongado que terminan por desarticular la familia.”

En cuanto al ámbito educación, la tendencia estadística es, sin excepciones, que aumentando los grados de educación de una población, desciende el índice delictivo. El hecho de que una persona tenga una educación de calidad, hace posible que mejore su condición, no solo desde el punto de vista económico sino que también tendrá una visión diferente de enfrentar la vida, habiendo entonces, un antes y un después. Joseph Stiglitz, ex-Vicepresidente del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía, ha señalado que de acuerdo a estudios de costos, en el caso de Estados Unidos, arrestar a un delincuente joven, juzgarlo y encarcelarlo, es mucho más costoso que haber invertido para que tuviera la posibilidad de contar con una beca para estudiar, con la diferencia notable de que lo segundo reduce la tasa de criminalidad, y lo primero no.

Además, está el factor de ejemplo, es decir, cuando en una familia uno de los hijos tiene éxito en los estudios, los hermanos menores querrán seguir su ejemplo.

 

Es pues necesario poner bastante énfasis en la cuestión pues incluso reduciendo las desigualdades en las oportunidades educativas se puede llegar a corregir las brechas económicas en la sociedad. Sin embargo, América Latina va muy atrasada en este aspecto. Se han logrado algunas metas como que la gran mayoría de niños se matriculen en primaria, aun así las tasas de deserción y repetición son bastante altas.

La educación conlleva también a un tema adicional: el desempleo. Las tasas de desempleo y los salarios mínimos son muchas veces razón suficiente para llevar a alguien a cometer actos delictivos, ya que impiden una inserción en la economía formal.

En América latina las tasas de desempleo son mayores entre los jóvenes, quienes en su madurez, aun no totalmente desarrollada, se ven afectados por las brechas sociales, más el rechazo en la búsqueda de trabajo ya que no cuentan con la formación educativa superior para poder competir en el mercado. Y, si cuentan con esta, la sociedad de igual manera pone muchas barreras que impiden el desarrollo e inserción laboral:

“Otros economistas señalan que si bien la desigualdad entre los más ricos y los más pobres es preocupante, en plena Era Digital lo más destructivo es la brecha entre los trabajadores calificados y los no calificados” (artículo: Justicia distributiva y desarrollo humano: Una mirada desde los pobres. Autor: Carlos P. Lecaros Zavala)

Como último factor, tenemos la presencia directa del Estado. Pues también agudiza la situación de las brechas al aplicar correcciones que criminalizan la pobreza. Así los desfavorecidos pasan a ser posibles sospechosos al acecho, provocando también discriminación y aislamiento.

Asimismo las medidas tomadas ante la delincuencia se limitan a ser cortoplacistas. Las autoridades sostienen que la solución radica en un castigo duro. Entonces se aumenta el número de efectivos policiales, se modifica los códigos penales, etc. Todo esto recae en gastar para darnos seguridad, una seguridad que muchas veces se presenta ilusoria, otras, ineficaz. Sostienen que el castigo duro supondrá un fin a la criminalidad.

El gasto destinado al freno de este fenómeno, representa un porcentaje colosal del PBI que está subiendo fuertemente en muchos países de la  región. Según el artículo “Somos territorios de delincuencia en ascenso”: “En Perú, la asignación de recursos de la economía, a este rubro, significa el 5,3% del PBI”. Si bien el monto sigue creciendo, a comparación con otros países es bajo.

La forma en la que actúa el Estado, parece ignorar que los gatos en seguridad pública y privada no han representado un freno a la ola delictiva y que la razón que no se está tocando las verdaderas causas del tema. Como verbigracia, Finlandia, que tiene la tasa más baja de criminalidad en Europa,  detenta su mayor enfoque en mantener un desarrollo cultural en donde la violencia y corrupción son inadmisibles como comportamiento social.

Sin embargo, no se le debe echar la culpa de todo al Estado, ya  que somos nosotros mismos los que en parte también hemos ocasionado esta situación al tener la responsabilidad de elegir a nuestros gobernantes. Por lo tanto, somos nosotros los que debemos pensar de qué manera podemos influir positivamente en las autoridades, de tal manera que se pueda construir una política de largo plazo que llegue a nuestras generaciones y que acorte la brecha social y económica que estamos atravesando.

Al margen de los circuitos delictivos como las empresas criminales organizadas, gran parte de los delitos están ligados a los factores vistos anteriormente. Los afectados necesitamos encontrar un camino a la solución. De lo contrario el problema irá avanzando y se expanderá como una epidemia (si bien ya lo está haciendo). Nosotros debemos ser los protagonistas del cambio.

Existen muchas medidas para atacar la  delincuencia: aumentar las oportunidades para los jóvenes fuera del mercado de trabajo, expandir  posibilidades de acceso a actividades culturales y deportivas, desarrollar políticas de protección a la familia y apoyo, y fortalecer y expandir la educación. Estas marcaran un hito importante en la historia de la economía, educación, etc. pero sobre todo, será el comienzo de una nueva sociedad

El artículo “Impactos de la ética y la cultura” de Kliksberg, se menciona lo siguiente “El ser humano está hecho para la igualdad[…] Ello significa que todos los seres humanos son iguales ante la divinidad, que no hay posibilidad de atribuirse superioridades de ningún orden.(…) Cuando se deteriora el coeficiente Gini seriamente, la sociedad lo resiente profundamente en sus valores. (…) La ética debe eliminar la corrupción, y a su vez tiene que ver con para qué estamos en el mundo, cuál es el sentido de la vida, hacia dónde debe ir una sociedad organizada, cómo lograr orientar una economía para que cree las mejores condiciones para la armonía social, para el desarrollo de cada uno, para el amor.”

“Piense en esto: La reducción de la delincuencia, la pobreza y asegurar que tenemos una fuerza de trabajo estable educada tiene un efecto directo sobre usted y yo y el futuro de nuestro país” -Jane Fonda.

Publicado por: Cynthia Aristondo, Jennifer Estrada y Sanae Sifuentes

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16 respuestas a Brechas sociales: una bomba de tiempo

  1. ds10udep dijo:

    Muy de acuerdo con la ultima frase, considero que para que sea un mundo mejor, debemos comenzar por nosotros mismos, sin embargo considero que el Estado y también empresas privadas que estén dispuestas a ayudar con este gran problema actual, en otorgar programas para poder darle trabajo a aquellas personas que no se han desarrollado más y así tratar de reducir la delicuencia presente hoy en dia.

    • ds2udep dijo:

      Como mencionamos en el artículo, somos muchos los involucrados en el tema de las brechas sociales. No podemos establecer una única responsabilidad directa, es por eso que mencionamos la importancia de las acciones preventivas y correctivas de instituciones públicas y privadas, así como un trabajo íntegro dentro de cada familia para asegurar el buen desarrollo de todos sus integrantes. Es una buena opción estructurar programas que ofrezcan trabajo a personas que no cuentan con estudios secundarios completos. Consideramos que estos programas deberían también incluir una parte de incentivo para el desarrollo educativo de estas personas (que terminen el colegio o puedan comenzar un estudio superior). ¡Gracias por tu comentario!

  2. ds8udep dijo:

    Con respecto a la reducción de penas en las cárceles: Creen que el hecho de que un reo pueda reducir su condena por “buena conducta” afecta negativamente el propósito del tiempo que se les impone como castigo a los criminales?

    Pablo Medina M.

    • ds2udep dijo:

      Creemos que sí afecta negativamente si evaluamos que la pena de cárcel tiene como propósito un castigo, ya que se estaría enviando un mensaje equivocado. En todo caso deberían evaluarse factores como tipo de delito, condena, etc.; y no considerar una reducción de la pena mayor al 10% . ¡Gracias por tu comentario!

  3. ds5udep dijo:

    ¿Creen que se deba invertir más en el sistema penitenciario de nuestro país para que los internos verdaderamente se reformen y de esta manera puedan reinsertarse en la sociedad como personas de bien?
    César Díaz

    • ds2udep dijo:

      Si bien no se toca este tema en el artículo que publicamos, creemos que sí debería haber una mayor inversión (pública o privada) para la finalidad que mencionas. Sin embargo, pensamos que mayor importancia debe de darse a la prevención del delito; es decir, inversión en educación, programas de apoyo a familias, etc.
      ¡Gracias por tu comentario César!

  4. ds6udep dijo:

    Siempre se dice que toda comparación es odiosa. Ayer, hoy y muy probablemente siempre nuestras sociedades latinoamericanas serán bastante distintas en diferentes aspectos. Este artículo nos bombardea con una suma de factores relacionados a la delincuencia, desde las razones por las cuales existe, hasta los distintos ángulos de acción que se pueden tomar para hacerle frente.
    Una realidad muy presente en el Perú y que no se menciona en el texto es la disyuntiva que muchos tienen entre un empleo formal y uno informal. Las cifras son escandalosas. No debemos sentarnos y señalar culpas, sino tener como cabeza al Estado y salir todos adelante. ¿Se podrá buscar que todos los elementos de la sociedad en su conjunto puedan salir beneficiosos de un proceso que cambie nuestra mentalidad?

    Eduardo Hoyle

    • ds2udep dijo:

      Nosotras consideramos que para poder generar un cambio es necesario empezar por nosotros mismos y no ceder esta responsabilidad al Estado, este proceso de cambio es a largo plazo y la base se encuentra en la educación y en la unidad familiar. Así mismo como se menciona en el artículo somos nosotros mismos los responsables de elegir a nuestros gobernantes por lo que queda en nuestras manos ser los actores del cambio.

  5. ds3udep dijo:

    Creo que el papel del Estado es fundamental en este tema, es necesario que el Estado procure reducir estas brechas existentes en la sociedad y así, se eviten la creación de seres humanos resentidos con la vida, que se sientan abandonados. ¿ Qué papel creen que jugaríamos nosotros los jóvenes en la lucha para reducir las brechas existentes y ayudar a nuestro pares a ser personas de bien?

    Emiri Miyasato

    • ds2udep dijo:

      El Estado puede ayudar a reducir las brechas brindándonos una mejor educación y más puestos de trabajo pero como dice el Profesor Mario Acosta “…el origen de la violencia o digamos la delincuencia y te das cuenta que en el fondo no es más que otra cosa que la factura que nos pasan algunos mienmbros de nuestra propia sociedad por la poca solidaridad que se vive en ella, entonces eso es un pasar de la factura”, es decir, es nuestro propio egoísmo el que contribuye a que estas brechas se agranden.

  6. ds8udep dijo:

    Estas brechas sociales siempre existirán pues aunque es duro decirlo, es lo que mueve la economía en cuanto al aspecto laboral, estas brechas también son causas de las diferentes formaciones de cultura que inicia de casa, lo cual algunas personas se inclinan más al actuar con violencia obteniendo recursos que ganarlo honradamente. El estado es el menos preocupado a este tema, es como el yoyó tiras y jalas sin tener ningún beneficio tan solo perdida de tiempo. El estado actúa después de que ocurre una desgracia y no lo anticipa pero no todo es obligación del estado ya que no tiene ojos por todos lados, sino mas bien es en la formación desde niño hacia el buen camino que comienza en la familia quien son los responsable de guiarlos. La solución va mas allá de lo monetario, es el formar personas de bien, que bien es cierto es mucho más difícil en la personas mayores.

    Aarom Kahn

    • ds2udep dijo:

      Estamos de acuerdo contigo, el Estado se está enfoncando en combatir las consecuencias y no las causas, como tú mencionas la formación en casa es muy importante, la estructura y unidad familiar influye mucho en la sociedad.

  7. ds12udep dijo:

    Me parece un buen articulo ver las brechas sociales pero no solo las razones sino también sus consecuencias. Me di cuenta que la solución no es solo darle más dinero a los pobres para que esta brecha se acorte sino es la educación para avanzar y conocer. El Estado no es el único responsable es más ni en cien años lo resolvería si las personas no cambian de mentalidad y siguen una vida guiada por la prudencia.

    Ivonka Aguirre

    • ds2udep dijo:

      Por más que el Estado brinde las oportunidades está en uno como persona tener la voluntad de actuar. Aunque uno quiera y sepa cómo ayudar a la sociedad, mientras no quiera nuestro entorno se mantendrá igual.

  8. ds15udep dijo:

    Considero que las brechas sociales generan a la larga una especie de resentimiento, pues las personas sienten que no son incluídas y ese sentimiento las marca de por vida; además no solo eso sino que afecta de manera psicologica a las personas que por no tener y querer tener cierta posicion se exponen a situaciones que atentan contra su persona para llegar a ser algo que no son. creo que a pesar de que todos critiquen al estado, una gran parte de la responsabilidad se encuentra en la formacion que las personas reciben. dicho esto, no debemos descuidar la crianza familiar hoy en dia, pues de esta crianza pedenderá el futuro no solo de un pais sino del mundo.
    ANA PAULA LLAJARUNA ZUZUNAGA

    • ds2udep dijo:

      Estamos de acuerdo en que la crianza es un factor importante para el bienestar de la sociedad, además como mencionó el profesor Mario Acosta en la entrevista, muchas veces esta pobreza se convierte en una pobreza vergonzante que por tratar salir de ésta, se llega a cometer actos que se sabe que no están bien. ¡Gracias por tu comentario!

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